¡Hola, literatómanos!
¿Qué tal os va? Yo he superado con éxito la primera semana de Universidad, y estoy disfrutando del primer fin de semana, con un montón de cosas interesantes por aquí.
Por otra parte, vosotros me acabáis de dar una gran alegría, porque he llegado a los 200 seguidores (me ha hecho muy feliz, de verdad) y, además, ¡¡estamos de aniversario!! Este 8 de septiembre (ya se me ha hecho un poco tarde) se han cumplido 3 añitos desde que escribí esta entrada, dando por inagurado el blog. Por supuesto, pienso celebrar este acontecimiento, quiero hacer algo especial, pero hoy me ha pillado sin ideas. Aunque os prometo que, en los próximos días, habrá algo diferente.
Aunque estos días están resultando un tanto sobrecogedores. El tremendo huracán Irma, el terremoto en México... Pese a la distancia que hay (por fortuna) entre estos desastres y mi ubicación, resulta terrible ver cómo la naturaleza golpea con todas sus fuerzas. Es una sensación de impotencia, aunque, quizá, se podría hacer algo más para evitar tantos daños y tanto sufrimiento. Igualmente, muchísima fuerza a todos los afectados.
La reseña de hoy es de un libro que me cayó por casualidad. Tenía ganas de leerlo, porque nunca dejaré de querer leer a Laura Gallego, pero no estaba entre mis libros prioritarios. Y me ha sorprendido muy gratamente, hasta el punto de que creo que debería ser lectura obligatoria en los institutos.
Título: Cuando me veas
Autora: Laura Gallego
Editorial: Planeta
Fecha de publicación: 2017
Número de páginas: 382
Voces
Diario del Instituto
¿Fenómenos paranormales?
Desde hace unas semanas corren rumores acerca de extraños sucesos que no tienen explicación. Algunos alumnos afirman haber sido atacados por una fuerza invisible; otros aseguran que han visto objetos moviéndose solos por el aire o que han sentido una extraña presencia acechándolos por los pasillos.
¿A qué nos enfrentamos exactamente? En la redacción de Voces hemos recogido teorías para todos los gustos, pero la explicación paranormal es la que tiene más aceptación. Al fin y al cabo, todos recordamos la historia del tristemente célebre chico de la azotea...
Así pues, ¿hay un fantasma en el instituto? Si es así, ¿quién es y qué intenciones tiene? No lo sabemos aún, pero puede que no tardemos mucho en averiguarlo.
Novela juvenil paranormal ambientada en un Instituto. Eso es lo primero que pensé cuando vi este libro, y la verdad es que, de entre los que había en el hipermercado, era el que más me apetecía leer. Al fin y al cabo, Laura Gallego marcó una época para mí, y le tengo un afecto especial a sus novelas. Me esperaba algo entretenido, pero la verdad es que este libro ha superado con mucho mis expectativas.
Nos cuenta la historia de una chica que, desde niña, descubre que tiene el poder de hacerse invisible. Cuando llega a la adolescencia, y se hace consciente de todo lo que implica ese don, comienza a utilizarlo para hacer el bien. En sus peripecias, que comienzan como pequeñas aventuras un tanto infantiles, estará acompañada de unos pocos e íntimos amigos que no nos dejarán indiferentes. Hasta que acabe por dar con algo mucho más gordo.
Una trama amena, sí, pero así contado puede parecer el típico libro juvenil con dosis de fantasía. Y lo sería, si no fuera por todos los temas que consigue tocar Laura en estas páginas. Es impresionante, delicioso. Y lo consigue, en gran parte, gracias a la maravilla de personajes que ha creado.
Y se preguntó si no lo había visto porque era demasiado ingenua, o porque no lo había querido ver.
Empecemos por la protagonista, Tina. Tina es una chica de origen latino, pero que ha nacido y vivido siempre en España. Es una chica con un gran corazón, tímida hasta decir basta, y con una complicada madre autoritaria y sobreprotectora. Cuando, de repente, descubre que tiene el don de la invisibilidad, es incapaz de quedarse de brazos cruzados, y se decide a ayudar a los demás. Un personaje entrañable, de esos que tienes ganas de sacar del libro para darles un abrazo enorme. Además, me ha resultado facilísimo comprenderla, empatizar con ella, y quizá sea esto lo que haga que la quiera tanto.
Además, hay una gran variedad de personajes secundarios, entre los que hay que resaltar a Salima, la mejor amiga de Tina. Salima es marroquí y musulmana, y es una antítesis de Tina. Echada para adelante, simpática, de esas que dan la sensación de que van a comerse el mundo. De verdad, he adorado a esta pareja de amigas. Acaparan la atención del lector, sin por ello evitar que vayamos conociendo a muchos otros personajes, que arrastran consigo una gran cantidad de luces y sombras. Rodrigo, Alexis, Tatiana... Es impresionante cómo acaban por descubrirse, y lo distintos que son de lo que parecen al principio.
Con ellos, y con su historia, cargada de elementos tanto fantásticos como realistas (y algunos duros, muy duros), abarcamos una gran cantidad de asuntos trascendentales. Asuntos que pueden marcar la vida de una persona, tales como el racismo, el acoso, el machismo, las relaciones familiares, la religión, la autoestima, la pertenencia a un grupo... Nos metemos de lleno en el libro, y, simplemente, están ahí. Es impresionante.
Y es que, si los héroes tuviesen padres sobreprotectores, las historias épicas no podrían empezar, en primer lugar.
Algo que me ha gustado muchísimo, y me ha llamado la atención, es el toque surrealista que tiene, pues mezcla momentos puramente fantásticos, con magia y todo, con la narración de situaciones muy cotidianas. Momentos que todos hemos vivido, y de los que quizá no hablemos demasiado, pero con los que somos capaces de identificarnos. Esto es lo que nos mantiene tan inmersos en la historia, además del tono cotidiano (ojo, cotidiano, que no quiere decir vulgar) que utiliza.
El final es muy emocionante, capaz de sacarte lágrimas de los ojos (sí, me he puesto a llorar) y, al mismo tiempo, dibujarte una sonrisa en la cara. Nos deja toda una lección de vida, y eso es lo que hace de este libro algo mágico, genial.
Pero no me gustaría acabar la reseña sin profundizar en algo que he dicho al principio de esta entrada. Como comentaba, recomiendo muchísimo esta novela, hasta el punto de que me parece que sería una fantástica lectura obligatoria en los institutos. Por un lado, porque creo que los giros de la trama, las reflexiones que contiene y lo adictiva que puede ser son ideales para enganchar a alguien a la lectura. Por otro, porque quizá sirva para concienciar sobre la discriminación y el bullying en esta época tan complicada de la vida.
Pero no lo recomiendo por los acosadores, por los matones de la clase. Quizá para cambiarlos a ellos sea necesario algo más que un libro. Lo hago más por los acosados, por los raritos, por todos los que se sienten diferentes. Que no estáis solos, que no sois los únicos a los que les pasan cosas, y que el hecho de que no seáis como la masa no quiere decir que no seáis personas fantásticas (¡qué bien me habría venido a mí saber esto años atrás!).
Puede que esta reseña la haya escrito demasiado rápido, que me haya dejado llevar un poquito por las emociones, pero me apetecía bastante decir todo esto. En resumen, que sí, que lo leáis, que creo que os va a gustar, tengáis la edad que tengáis. Y que, además de un buen rato, puede aportar unas cuantas cosas más.
Y hasta aquí la entrada de hoy (si me enrollo un poquito más, acabo por escribir un testamento sobre mi filosofía de vida). Como de costumbre, os invito a comentar si habéis leído este libro, o cualquier otro de la autora, si soléis leer este estilo de libros... ¿Qué opináis sobre estas cositas que os he contado al final?
¡Hasta pronto, literatómanos!
P.D. Sé que tengo unos cuantos comentarios sin devolver, os prometo que lo haré cuanto antes, y os pido disculpas. Esta semana ha sido un tanto frenética....
Una verdad a medias se puede convertir muy fácilmente en una mentira.












