¡Hola de nuevo, literatómanos!
Hoy os traigo la reseña de un libro que, por unas y otras razones, se queda grabado. Y es que es una obra totalmente fuera de lo común.
Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrían saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de la infancia, qué hacían mis padres antes de tenerme a mí, y demás puñetas estilo David Copperfield, pero no tengo ganas de contarles nada de eso. Primero, porque es una lata y, segundo, porque a mis padres les daría un ataque si yo me pusiera aquí a hablarles de su vida privada. Para esas cosas son muy especiales, sobre todo mi padre. Son buena gente, no digo que no, pero a quisquillosos no hay quien les gane. Además, no crean que voy a contarles mi autobiografía con pelos y señales. Solo voy a hablarles de una cosa de locos que me pasó durante las Navidades pasadas, antes de que me quedara tan débil que tuvieran que mandarme aquí a reponerme un poco.
"El guardián entre el centeno" no es una novela de esas que pasan desapercibidas. Puede haberte gustado mucho (es mi caso), no haberla comprendido (es bastante fácil que pase) o no haberte hecho demasiada ilusión, pero no pasa desapercibida.
La obra sucede en la época en la que fue escrita, en la Nueva York de mediados del siglo XX, y retrata perfectamente la vida cotidiana de este tiempo, nada de grandes acontecimientos históricos o políticos, simplemente la vida de las personas normales, de cada día. Y de eso hay un retrato fiel, de la música, de las relaciones sociales, de las creencias, de los inmuebles, de los centros comerciales... También, sobre todo, de la forma de vivir y de pensar, de cómo se divertían y se educaban los adolescentes de la época. Muy distinto a lo actual, sin dudas.
El protagonista, Holden Cauldfield, es también distinto a los jóvenes de su época. Un muchacho adolescente que ha fracasado en los estudios unas cuantas veces, y que parece tener algún tipo de problema mental. Su comportamiento y las decisiones que toma son completamente ilógicas e incomprensibles en la mayor parte de ocasiones, pese a que también tiene algunos instintos normales. Cabe decir que, muchas veces, él realmente no quiere hacer lo que hace, sabe que no está bien hecho, pero lo hace, sin pensar, porque no es capaz de decir que no, porque se le cruzan los cables, a saber por qué...
Cuando va a ser expulsado del colegio, Holden decide largarse antes de que sus padres lo descubran y disfrutar de unos días de tranquilidad. Durante estos días, además de meterse en unos cuantos jaleos y hacer cosas absurdas, va recordando todos los traumas que han vivido y que han marcado su enrevesadísima forma de pensar. Y es que su familia parece bastante normal y acomodada, pero Holden ha tenido lo suyo...
La forma de escribir de Salinger es muy recomendable, utiliza un estilo muy directo, y la narración en primera persona nos permite medio comprender unas acciones totalmente extravagantes. Utiliza frases hechas, palabras sencillas y en argot, pero igualmente está bien escrito, con un estilo cuidado y sencillo. Esto convierte a "El guardián entre el centeno" en una obra cercana.
Otro detalle a favor de este libro son los pequeños detalles. A Phoebe le gusta bailar, a Stradlater le gusta afeitarse dos veces... Estos parecen los detalles más importantes para Holden, pese a que puedan parecer nimiedades a veces. Detalles como la gorra de caza aportan al libro una carga sentimental y lo dotan de una increíble capacidad para emocionar desde la sencillez de sus páginas. El final está lleno de esperanza...
Os invito a comentar si habéis leído este libro, si os ha gustado, qué emociones os ha sugerido...
¡Hasta pronto, literatómanos!
