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viernes, 20 de febrero de 2015

Reseña: Un Mundo Feliz

¡Buenas, literatómanos!
Se acaba una semana más, que para algunos ha sido más corta gracias al puente de Carnaval, y para otros no ha sido más que una como tantas, pero que, espero, hayáis disfrutado todo lo posible.

Hoy os traigo la reseña de un libro muy conocido por muchos de vosotros: la clásica utopía contemporánea, Un mundo feliz.


Título: Un mundo feliz.

Autor: Aldoux Huxley.

Traductor: Ramón Hernández.

Idioma original: inglés.

Título original: New Brave World.

Editorial: DEBOLSILLO.

Número de páginas: 254.

Fecha de publicación: 1932.





Un mundo feliz es un clásico de la literatura de este siglo, un sombría metáfora sobre el futuro. La novela describe un mundo en el que finalmente se han cumplido los peores vaticinios: triunfan los dioses del consumo y la comodidad, y el orbe se organiza en diez zonas en apariencia aseguras y estables. Sin embargo, este mundo ha sacrificado los valores humanos esenciales, y sus habitantes son procreados in vitro a imagen y semejanza de una cadena de montaje...


Llevaba una temporada queriendo leer Un mundo feliz, la gente me hablaba bien de este libro, el argumento me llamaba bastante la atención... Sin embargo, la verdadera razón por la que la he leído ahora, y no en otro momento, es porque se trata de la lectura obligatoria para la clase de filosofía. Entonces... ¿he leído obligada? Podemos decir que sí, pero eso no ha impedido que disfrute de la novela.



Se trata de una novela de ciencia-ficción utópica. De ciencia-ficción, por la gran cantidad de adelantos tecnológicos que aparecen en ella: manipulación genética y de embriones, llegando al extremo desfigurado del método Bokanovsky, que nos permite obtener gran cantidad de gemelos idénticos de castas bajas; posibilidad de mantenerse joven para siempre, cine en cuatro o cinco dimensiones... Por otro lado, utópica, porque todo el mundo en esta sociedad posee una felicidad inigualable, desde los Alfas (casta social hermosa, poderosa e inteligente), hasta los Epsilones (seres enanos y "tontos"). Todos pueden satisfacer todos sus deseos, empezando por el deseo sexual, tienen cubiertas sus necesidades básicas y pueden acceder a todas las formas de ocio que quieran. Primera pregunta que nos planteamos al leer el libro: ¿realmente esta gente es feliz? ¿Es esto la felicidad?

Y, después, nos vamos haciendo cada vez más preguntas, cuando conocemos a los personajes. Hemholtz Watson, Bernard Marx y Lenina, después John, también conocido como Míster Salvaje. Los tres primeros tienen, unos más que otros, el potencial para oponerse, no todos lo logran, las convenciones sociales son potentes. Míster Salvaje está fuera de Utopía, en Malpaís, donde es profundamente desdichado y sueña con ir a la "civilización". Pero él no ha sido condicionado, así pues, ¿encajará entre esos seres que, más que personas, actúan como robots?

Por otra parte, más allá de la acción y de los personajes de Huxley, están sus descripciones. El autor es un maestro en el arte de describir. Aunque a veces hay que reconocer que resultan pesadas, son necesarias y precisas, las descripciones nos transmiten, nos obligan a pensar y a imaginar esta sociedad. La primera parte del libro es la más lenta por esta razón, porque se centra muchísimo en describir escenarios, personas, ideas, costumbres, personas...
Los dos lugares más fundamentales son Londres, un lugar "civilizado", y Malpaís, una primitiva reserva cuyos usos y formas de entender la vida tampoco parecen muy positivos, pues son el otro extremo, rudos y burdos hasta decir basta. Por otra parte, las islas, esos fantasmas que nos dejan con ganas de saber más sobre lo que debe de haber allí...

La acción ocurre lentamente, es una evolución progresiva y lenta, aunque con algunos sobresaltos y momentos de clímax que constituyen esa salsa que necesita todo libro, por bueno que sea, para no ser considerado "un peñazo" por una gran mayoría. El final sorprende, si bien no es una gran revelación social, por el inesperado giro que toma nuestra opinión sobre muchos personajes como, por ejemplo, el hierático Mustafá Mond. Además, deja con ganas de leer más, de saber qué acaba pasando con los personajes, qué es lo que hay más allá de la civilización...
Argumento delicioso desarrollado de una gran forma, aunque quizá demasiado lenta para los lectores más amantes de la acción.

Otro elemento fundamental y representativo del libro es el soma, una especie de droga que todo el mundo consume si, pese a todo, no encuentra la felicidad plena. El soma provoca un gozo increíble, algo que parece ser descrito de forma similar a un viaje provocado por LSD, te permite tomarte unas "vacaciones". Tirar el soma, aunque sea un veneno, es... simplemente, lo peor que puedes hacer.
También hay que destacar a "Ford", el que planteó esa sociedad, que es algo así como el Dios actual, algo similar a Jesucristo (hablamos del año X después de Ford).

El libro también tiene un gran componente morboso, desde su portada donde aparecen dibujados distintos miembros humanos que parecen fabricados en serie (de hecho, lo están), hasta la formación que reciben los niños y sus ideales de lo obsceno. El hecho de que decir la palabra nacer (los embriones se forman en frascos y, cuando llega el momento, son decantados) sea una obscenidad, la palabra vivíparo sea grosera, se contrapone a los juegos eróticos y al liberalismo sexual extremo que se da en la civilización. Los sucedáneos de embarazo, de pasión... La inversión y contradicción de principios resulta un tanto cómica, así como la peculiar habituación de los niños a la muerte.

Por último, y lo más importante, cabe destacar el singular contenido filosófico de esta obra. Desde la primera página, mejor dicho, desde el particular prólogo que escribió el autor años después de publicar su obra y en el que ofrece su singular visión del futuro y del mundo, nos hacemos preguntas, reflexionamos... A veces, el autor se excede en sus pensamientos a lo largo de párrafos, razón por la cual algunas personas no podrían disfrutar mucho del libro...

En resumen, me ha gustado, me ha gustado mucho. Esa mezcla de filosofía vital, crítica, sarcasmo, acción y descripción resulta interesante y nos obliga a plantearnos las cosas y pensar...

Y hasta aquí el post, algo más largo que de costumbre, porque hay muchas cosas que comentar sobre esta novela. Como siempre, os invito a comentar si habéis leído el libro, otros por el estilo, si os gusta este tipo de literatura... ¿Creéis que podría nuestra civilización convertirse en algo similar a la que aparece en Un mundo feliz?
¡Hasta pronto, literatómanos!
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