sábado, 25 de enero de 2020

Reseña: El ángel más tonto del mundo.

¡¡Hola, literatómanos!!
Tras desaparecer durante más de un mes, vuelvo por aquí para traeros una reseña de un libro del que tenía muchísimas ganas de hablaros. Mi lectura durante las pasadas (¡¡qué lejos quedan ya!!) vacaciones de Navidad. Es un libro totalmente distinto a lo que leo habitualmente, y tenía muchísimas ganas de hablaros de él.



Título: El ángel más tonto del mundo
Autor: Christopher Moore.
Editorial: La Factoría de Ideas.
Idioma original: inglés.
Traductor: Omar El-Kashef.
Fecha: 2006.


Falta una semana para Navidad, pero no todo el mundo es feliz en el pueblecito de Pine Cove (California). El pequeño Joshua Barker necesita con urgencia un milagro navideño. y no es que esté moribundo, ni que su perro se haya escapado de casa: es que Josh ha visto cómo a Santa Claus le abrían la cabeza con una pala. Ahora solo anhela una cosa: que el viejo barbudo regrese de entre los muertos. Lo que no puede imaginar es que alguien esté escuchando sus plegarias... Aunque no destaque por ser, precisamente, el más listo de los ángeles.

Normalmente, no suelo leer lecturas especiales ni "diferentes" por Navidad. Pero la verdad es que este libro llevaba poniéndome ojitos en la estantería desde que lo compré en un ramalazo en la feria del libro del año pasado, atraída por la sinopsis, y sin saber nada de él. Así que decidí darle una oportunidad.

Papá Noel tenía una pistola

"El ángel más tonto del mundo" es una historia totalmente surrealista. Esa es la impresión más sincera que os puedo dar sobre él. Christopher Moore crea una trama totalmente inverosímil, en la que se suceden acontecimientos a cada cual más extravagante, narrados con un tono que los hace parecer todavía más absurdos... y destronchantes. Empecé con una sonrisilla y acabé haciendo verdaderos esfuerzos para contener las carcajadas.

Para más inri, os presento a Max, el "alcalde" de uno de los pueblos que forman parte del mismo distrito que Pine Cove. Sí, es un perrete. Noticia aquí.
La historia sucede, como bien dice la sinopsis, en Pine Cove, un pueblecito en el Sur de California que existe de verdad, en Navidad. Pero, a diferencia de las lecturas habituales de Navidad, aquí no hay nieve, ni pistas de patinaje sobre hielo, ni abriguitos cuquis, sino calorazo y huracanes por su ubicación geográfica. No obstante, eso no le impide tener una entrañable Navidad, con un decorado precioso que atrae a multitud de turistas. Este es el marco en el que van a encadenarse una serie de acontecimientos de los que fácilmente podría hacerse un drama. Sin embargo, Christopher Moore ha decidido deleitarnos con una comedia.

Todo comienza con una discusión absurda en la puerta de un supermercado entre una mujer disfrazada de Papá Noel y su ex-marido. La razón es tan simple como que este no quería colaborar en la colecta solidaria navideña. A partir de aquí, van surgiendo una serie de problemas, que son como las cabezas de Hidra: cuando uno se soluciona, aparecen tres, y cada cual es más grave. Todos estos hechos encadenados van agravándose: asesinatos por error, apocalipsis, niños traumatizados, intervenciones de la policía, problemas de pareja... Todo junto, y, para hacerlo más satírico todavía, el autor pone todos estos problemas al mismo nivel de importancia.


La situación sería tan digna de un sitcom como de una telenovela del mediodía, si no fuese por la aparición de un elemento fantástico: el grandísimo idiota del ángel Raziel, que tiene la necesidad de obrar un milagro navideño, por unas razones nada espirituales. Debe hacer realidad el deseo de algún niño, pero, debido a su permanente atontamiento, no está nada claro que esto vaya a salir bien. 

No le gustaba lo abstracto de la misión del milagro navideño (...). Ojalá hubiera podido cambiar aquello por la destrucción de una ciudad. Aquello era mucho más sencillo.

Además, los personajes tienen también un alto grado de extravagancia, y cada cual es más peculiar. Mi favorita es Molly, la mujer del alguacil del pueblo, una actriz retirada con algún tipo de psicosis, pero que no deja de ser icónica a la máxima potencia, pero hay muchos más. Todos ellos tienen una característica en común: podrían ser considerados fracasados en más de un ámbito de la vida. Tienen una personalidad muy marcada, pero eso no evita muy frecuentes actuaciones impredecibles que dan más chispa todavía a la historia.

—Ni siquiera te preguntó por qué tenías un murciélago de la fruta gigante colgando de tu porches (...)    —¿Y por qué tengo un murciélago de la fruta colgando de mi porche? 

Algo muy llamativo de la historia es el recurso del autor de narrar situaciones muy dramáticas, que en una novela de otro estilo aparecerían como una escenaza de gran carga emocional, con una naturalidad y una gracia impresionantes. Y la verdad es que son divertidísimas de leer, es que dan ganas de taparte la boca con una mano y darle codazos a la persona de al lado diciendo "¡qué fuerte, tía, qué fuerte!". Y aquí pasamos a la parte problemática de la novela.


Y es que en este libro se hace humor con todos y cada uno de los detalles que aparecen. Humor con espadas, humor con muertos y asesinatos, humor con disfraces, y con cuestiones de salud mental. Todo por igual. Sinceramente, yo me he dado cuenta, pero tampoco me ha supuesto un gran problema. Aunque, para algunas personas, la forma tan satírica de abordar asuntos tan serios puede resultar un tremendo trigger del que me veo en la obligación de avisar. Tampoco tengo claro si está bien tratar así estos asuntos, por miedo a su banalización, aunque creo que, como sociedad, deberíamos estar preparados para diferenciar entre la ficción cómica y la vida real. 


Respecto al final, tengo que decir que utiliza cierto recurso literario que nunca había visto tan claramente, y que me ha teletransportado ipso-facto a la profesora de Lengua y Literatura de 4º de la ESO explicándolo. Te deja con una sonrisa en la boca, los ojos muy abiertos, y un pensamiento principal en la cabeza: "¿qué es, exactamente, la locura que acabo de leer?".

En resumen, se trata de un libro satírico, basado en encadenar, de una forma humorística, situaciones que podrían resultar completamente dramáticas. De fondo, una crítica a la artificialidad que tiene, en ocasiones, el espíritu navideño, y un guiño a la situación de las personas que se ven ante la obligación de vivir la Navidad de una forma considerada atípica a los ojos de la sociedad. A mí, personalmente, me ha entretenido muchísimo leer este libro, pese a ser consciente de sus partes más problemáticas, y sí recomendaría darle una oportunidad.

Perdón navideño. Limítate a decir "siento no haberte llamado. Feliz Navidad" y enseña el regalo. El protocolo del perdón navideño dicta, a su vez, que tu amigo te responda "no pasa nada" y te deje pasar sin más comentarios. Así se ha hecho siempre.

Y hasta aquí la reseña. Como siempre, os invito a comentar si soléis leer literatura satírica, vuestra opinión sobre el género y sobre que se traten ciertos temas con humor. ¿Recordáis aún vuestras lecturas navideñas? Aprovecho para añadir que estoy pensando en empezar a subir, de vez en cuando, algún contenido relacionado con los Sims, así como un relato más o menos largo que estoy escribiendo, por partes, y que hace referencia a las leyendas urbanas, a un juego antiguo de NDS y, por supueto, al mundo de los creepypasta. ¿Qué os parece?

¡¡Hasta pronto, literatómanos!!
Read More

martes, 17 de diciembre de 2019

Frozen II.

¡¡Hola, literatómanos!!
¿Cómo os va? Antes de nada, me gustaría hacer un llamado a LA TRANQUILIDAD. Para quienes vayáis a empezar exámenes (ya sea de Uni, de instituto o de cualquier otra cosa): no os destrocéis la salud, cuidaos, valéis más que una nota, y no dejéis que nadie os intente convencer de lo contrario, ni que os hagan sentir mal por tomaros algún rato libre para vuestras aficiones.
Dicho esto, vamos con la entrada de hoy, porque no sabéis las ganas que tenía de hablaros de esta película.



Título: Frozen II
Dirección: Chris Buck y Jennifer Lee
Guión: Jennifer Lee (basado en el cuento "La reina de las nieves" de Andersen).
Música: Christophe Beck, Frode Fjellheim.
Producción: Walt Disney
Año: 2019.
Duracción: 103 minutos.


 

¿Por qué nació Elsa con poderes mágicos?
La respuesta la está llamando, y amenaza su reino. Junto con Anna, Kristoff, Olaf y Sven, emprenderá un viaje peligroso e inolvidable. En "Frozen", Elsa temía que sus poderes fueran demasiado para el mundo; ahora deseará que sean suficientes.
Secuela de "Frozen, el reino de hielo" (2013), el film más taquillero de la historia del cine, ganador del Oscar a la mejor película animada. Reúne al mismo equipo técnico y artístico original.


La verdad es que hacía muchísimo tiempo que no iba al cine con un grupo de amigas. Y, además, a ver una peli de Disney. Una peli que me había creado MUCHÍSIMO hype desde el día en el que vi, por primera vez, el tráiler. Vamos, que mi niña interior iba dando botes de alegría, y mi yo adulta no, pero solo porque se contiene un poquito más.

Y la película no me decepcionó para nada. En primer lugar, tiene una estética maravillosa, que hace a los artistas de la animación 3D merecedores de un aplauso con silbidos y gritos incluidos. Esas texturas en la ropa, en la nieve, en el pelo de las protagonistas. Los vestidos que llevan Elsa y Anna, largos hasta los pies, totalmente dignos del cuento de hadas que es, los detalles de la tela... Cada escena es una obra de arte, de verdad, ¡menuda fantasía y menudo regalo para la vista!


Además, está cargada de simbolismo. El pelo de Elsa, que evoluciona con el personaje y es una auténtica fantasía; el chal de la madre de Elsa, las estatuas de hielo, las expresiones de los personajes. Transmite muchísimo, me atrevería a decir que es la película de animación más cargada de sentimiento que recuerdo. Piel de gallina, en más de una ocasión.

Otra cosa que ha contribuido a ponerme los pelos como escarpias ha sido la música. De verdad, menudas canciones. Hay gente que dice que le han parecido demasiadas, pero yo no lo he visto así, al fin y al cabo, se trata de una película musical. Mis favoritas son las de "All is Found" y "Show Yourself", pero hay muchísimas más. ¿Cuáles son vuestras favoritas? Por cierto, a mí me encanta la versión en inglés, pero entiendo perfectamente que se traduzcan las canciones (no deja de ser una película infantil), y me han parecido unas traducciones muy adecuadas (y mira que tiene que ser difícil traducir una canción).

Con respecto a la trama, resulta bastante más compleja de lo que cabría esperar para una película de estas características. Hay muchísima fantasía, y, además, fantasía de la que a mí me gusta: cargada de simbolismo, preciosa y en sintonía total con la naturaleza. Ya he dicho que la animación es impresionante, pero es que las escenas de naturaleza son grandiosas, y cómo se retrata toda la fuerza que esta tiene. La naturaleza debe ser respetada, y nunca profanada, nos dicen, continuamente.

También se abordan temas interesantísimos, y que es muy necesario que aparezcan en la ficción infantil, que cada vez es más diversa. Como, por ejemplo, el amor, y todo lo que este implica. Así, el amor fraternal entre Elsa y Anna juega un papel central, y no es eclipsado por el romance (que también hay, no os creáis que no). También aparece la masculinidad, un modelo de masculinidad no tóxica que me encanta. De verdad, ojalá los niños tuviesen a Kristoff como referente de forma parecida a como hacen las niñas con Elsa y Anna. Un Kristoff que expresa sus sentimientos, que es divertidísmo, humano...


Además, aparecen la desconfianza, la traición, el miedo al otro, la superioridad de nuestra civilización (occidentales) frente a otros pueblos... Esta trama más política me sorprendió bastante, porque no me la esperaba para nada, y me parece maravilloso que los niños puedan ver esto. La verdad, también espero que los adultos se lo expliquen más, porque esta parte me ha parecido algo más compleja de lo que cabría esperar. Pese a lo que pueda parecer, Frozen II es una de las películas Disney más maduras que he visto nunca. Y, por supuesto, es apta para todos los públicos, pero desde aquí me gustaría hacer un llamado a los adultos que vayan con críos al cine, ya que es una película que bien merece hablar un poco sobre ella después.

En cuanto a los personajes, me gusta muchísimo lo diferentes que son entre ellos, y cómo ninguno cae en el simplismo. Elsa y Anna son las protas centrales, se complementan entre sí perfectamente, y son unas auténticas heroínas dignas de la admiración de toda una generación. Tenemos también nuestra dosis de Olaf, sacando las mismas carcajadas de siempre, y a Kristoff, que se desarrolla bastante en esta segunda parte. Los secundarios también tienen sus tramas, y, aunque es imposible abordarlas, se ve claramente que existen, que tienen un contexto, y que no están ahí como puestos por el ayuntamiento para desempeñar una función en el camino de los protagonistas. Se muestran las debilidades de todos, así como su superación, y su evolución.


El final no decepciona, aunque he de decir que algo me olía desde, aproximadamente, la mitad de la película. Hay una escena post-créditos, que sale después de que proyecten TODOS los créditos, y lo cierto es que yo me esperaba otra cosa. Así que, Disney, ME DEBES CIERTA ESCENA QUE NECESITO VER.

En resumen, una película de dibujos y princesas en la que, una vez más, nos alejamos del estereotipo, muy recomendable y muy emotiva (hay posibilidad de llorera, sobre todo para quienes somos de llorera fácil). Así que, sí, os animo a todos a darle una oportunidad.


Y hasta aquí la reseña. Como de costumbre, os invito a comentar si queréis ver la película, o si ya lo habéis hecho, y vuestra opinión sobre ella. ¿Os gustan las películas de animación? ¿Y el mundo de Disney? ¿Cuáles son vuestras favoritas?

¡¡Hasta pronto, literatómanos!!




Read More

jueves, 5 de diciembre de 2019

Reseña: Saga Helena Lennox.

¡¡Hola, literatómanos!!
¿Cómo os va? Yo acabo de empezar un nuevo trimestre (mi carrera ahora va así), sin apenas vacaciones, y bastante cansada, pero con ganas, pese a todo, porque estas asignaturas sí que me llaman bastante la atención.
Autora: Victoria Álvarez.
Editorial: Nocturna.
Ilustradora: Lehanan Aida.

Hoy os traigo la reseña de la última saga que he leído (y a cuya presentación tuve la suerte de poder acudir el viernes pasado, 29 de noviembre), y que es una de las mejores sagas que he leído últimamente. Hago la reseña conjunta porque sé que si fuera libro por libro no acabaría nunca, y que me repetiría bastante, porque hace ya una buena temporadita que leí el primer libro.

En 1923, Helena Lennox tiene diecisiete años y un único deseo: sustituir las calles de Londres por una vida de aventuras y excavaciones en tierras lejanas. En consecuencia, cuando sus padres se marchan a la India para investigar la desaparición de unos arqueólogos, ella decide acompañarlos... unos días después y a escondidas. Son muchas las leyendas que cirulan en torno a la ciudad fantasma de Bhangarh, pero Helena nunca ha creído en las supersticiones. No obstante, el príncipe Arshad de Jaipur (sí, ese que odia a los ingleses) le insiste en que se equivoca: Bhangarh está maldita y, al anochecer, cuando el palacio real se tiñe de oscuridad, todo el que se adentra en sus muros desaparece sin dejar ni rastro. En su recorrido por la exótica India de los años veinte, Helena se ve envuelta en una investigación en la que solo una verdad parece salir a la luz: nadie regresa de la ciudad de las sombras.

Cuando en 1924 Helena Lennox se presenta con sus padres en Nápoles, por una colaboración arqueológica con las excavaciones pompeyanas, una desconocida le entrega un amuleto de protección con una advertencia: "La ciudad no es segura, los ángeles ya no velan por nosotros". Durante los días siguientes, los Lennox se codean con una princesa solitaria, un pariente inesperado y un viejo amigo perseguido por la mala suerte, mientras el cerco de los crímenes que están atemorizando a la población se estrecha a su alrededor. Las víctimas son chicas jóvenes, sin ningúne lemento en común; el culpable, a ojos de todos, alguien muy conveniente para las autoridades. Y, sobre ese misterio, se alarga la sombra del Príncipe de los Prodigios, un intrigante alquimista cuyos inventos siguen en boca de todos. Según cuenta la leyenda, ideó una carroza que se desplazaba sobre el agua, un carbón que no se consumía... y un brebaje capaz de despertar a aquellos atrapados en un sueño profundo.

Cuando la primavera de 1924 llega a Nueva York, Helena Lennox y los suyos siguen intentado rehacer sus vidas tras lo acontecido en Nápoles... hasta que un encargo del Museo Británico les ofrece la posibilidad de cerrar heridas. En su mansión de Tokio, los Matsudaria los esperan para trasladar al museo parte de su colección artística. Lo que Helena aún no sabe es que la familia cuenta con unos poderosos enemigos: alguien los quiere muertos a toda costa, y los Lennox se hallan peligrosamente cerca de su objetivo. Muy pronto descubrirán que la forntera que los separa del mundo de los muertos es más difusa de lo que creían, y el legendario incienso de los espíritus, capaz de atraer a nuestra dimensión a quienes ya han partido, se convertirá en una obsesión tan tentadora como peligrosa. Al fin y al cabo, puede que no todos estén preparados para afrontar las despedidas. 

Suelo empezar las reseñas hablando de la trama, o, de vez en cuando, de los personajes. Pero, en este caso, no me puedo resistir a empezar por la ambientación. Si nunca os ha interesado demasiado el mundo del arte, ni la historia, ni nada de eso, y no queréis que eso cambie, ni se os ocurra leer a Victoria Álvarez. Porque, cuando lo hagas, te va a acabar fascinando. La documentación exquisita que hace esta mujer antes de ponerse a escribir se nota en cada escena, en cada una de sus impresionantes descripciones, y en la gran sensibilidad con la que habla de todo. Te sumerges de lleno en otra época, en otro mundo. Además, Victoria ha elegido lugares maravillosos, exóticos y súper interesantes, una auténtica fantasía de sitios.

Vista de mi pared con el merchandising precioso de "El incienso de los espíritus", que se dio en la presentación del libro. Por cierto, Victoria es un amor en las presentaciones, y se conoce a gente maravillosa. 

En cuanto a la trama, en todos los libros tenemos una historia tenebrosa, llena de sombras y peligros, en la que nada es lo que parece y las amenazas nunca están ausentes. También hay un precioso componente de romance, no invasivo, pero precioso, muy real, y sin restarle importancia al resto de relaciones humanas, sobre todo familiares, que no suelen tratarse mucho en la literatura juvenil (basta ya de padres muertos/malvados de los protas de juvenil). Y también hay escenas divertidísimas y surrealistas, para rebajar la tensión, como, por ejemplo, Helena Lennox comiendo y disfrutando de la comida tradicional de cada sitio.

La historia gira en torno a la juventud de Helena Lennox, que, en el primer libro, La ciudad de las sombras, es una intrépida adolescente de 17 años con amplios conocimientos de arqueología, que, en los años 20 (me fascina que en un mes podamos empezar a decir otra vez que estamos en los años 20), decide embarcarse para seguir a sus padres, arqueólogos de profesión (y que tienen su propia saga, más que pendiente en mi lista), a una peligrosa misión en la India. Allí, entre las ruinas de Bhangarh, una ciudad maldita, y la deslumbrante ciudad de Jaipur, Helena conocerá a Arshad Singh, y a unas historias de fantasmas que parecen más reales que nunca. También encontraremos a sus padres siendo badass, y a una serie de engaños que nos hacen dudar bastante de quién es bueno y quién es malo (y toda la escala de grises que hay de por medio). Ah, y también aparecerá el auténtico gran amor de Helena: el curry.















En el segundo libro, El príncipe de los prodigios, nos encontramos a Helena en Nápoles, la ciudad de su padre, descubriendo el pasado de este, entre las excavaciones de Pompeya y una serie de esculturas de mármol fascinantes (nunca volveré a mirar una escultura de mármol igual, Victoria). Historias de ángeles, demonios y aristócratas que parecen de ficción se mezclarán con unos asesinatos y desapariciones cada vez más reales y más cercanos. Una vez más, Helena y los suyos estarán en peligro. Y, por supuesto, nadie es quien dice ser, y nada es lo que parece. 

En el último libro, mi favorito y el que tengo más reciente, El incienso de los espíritus, Helena se marchará a Japón, después de una temporadita en Nueva York en la que nos encontramos experiencias de lo más surrealistas con la ley seca de fondo (Lionnel borracho), y apariciones de Chlöe que no dejan nada que desear. En Japón, el objetivo será una colección de kimonos, pero, de nuevo, Helena y los suyos acaban inmiscuidos en un mal rollo de aristócratas, espíritus ofendidos, asesinatos, sectas y secretos familiares... que acaban teniendo una relación mayor de la esperada con nuestros protagonistas.

     Os recomiendo ver el vídeo, esta leyenda juega un papel en la novela

Sobre el final no quiero hacer spoilers, solamente diré que los arcos argumentales tienen el cierre que se merecen, y que mi cara mientras leía las últimas páginas era una sonrisa tonta bañada por las lágrimas de una monumental llorera (aunque yo soy de llorera fácil, todo hay que decirlo). De verdad, esta saga se ha colado entre mis favoritas. 

A lo largo de los tres libros se trata mucho el tema de la muerte, con distintos enfoques y desde diversas perspectivas. También aparecen las tradiciones de los distintos lugares que visitan, y se le da importancia a las creencias, o ausencia de ellas, de los personajes. Estos libros hacen las delicias de todos los interesados en la mitología y las religiones. También se habla de como estas no deben de suponer un obstáculo a la hora de ser buena gente o intentar comprender a los demás. Vaya, algo que deberían grabarse a fuego muchas personas para aplicarlo en su día a día.

Los personajes, y su evolución, son otro puntazo de la saga. Son personajes muy reales, con sus más y con sus menos, y en todos ellos se nota la influencia de su pasado, de en qué tipo de mundo han sido criados. Helena Lennox es ácida, más intensa de lo que ella cree ser, e increíblemente inteligente. Sus padres, Dora y Lionnel, tienen su propio arco argumental y una gran importancia, y forman una familia que haría cualquier cosa por uno de los suyos. Sobre Arshad Singh, un príncipe indio con un gran sentido del honor y unos comentarios muy característicos de él, solo puedo decir que se ha convertido en mi mayor crush literario hasta el momento (con el permiso de Jared, de Marabilia). Los personajes secundarios también tienen tramas propias y personalidades muy complejas. Mencionar aquí a Santino, Fiore, Aiko y Tsuyu, mis favoritísimas.

Dreaming Spires, triología pendientísima sobre la historia de los padres de Helena.
En resumen, leer esta saga merece muchísimo la pena. Es cautivadora por su ambientación, sus descripciones, sus personajes, y la sensibilidad con la que se tratan temas increíblemente complejos. 100% recomendable. Regaladme libros de Victoria Álvarez por Navidad, por favor y gracias.


Y hasta aquí la entrada de hoy. Sé que ha sido más larga de lo habitual, pero espero que os haya gustado. Os invito a comentar si habéis leído esta saga, u otros libros de la autora, qué os han parecido o si tenéis ganas de hacerlo. 

¡¡Hasta pronto, literatómanos!!
Read More

domingo, 24 de noviembre de 2019

Todo lo que supone para mí la literatura juvenil.

¡¡Hola, literatómanos!!
De nuevo, he decidido escribir algo aquí. Tengo muchas cosas que contar, pero no voy a decir si lo de escribir aquí va a volver o no a ser algo regular. Como comenté alguna vez más, escribir en el blog es un hobby, y no me puedo permitir, ahora mismo, tomármelo como una obligación. Lo siento muchísimo.
Hoy me gustaría hablar de una de las cosas que más me ha acompañado en los últimos meses, en momentos tan diversos como dos vuelos transoceánicos o una tarde de río en verano. Sí, últimamente casi todo lo que leo es juvenil, y también es la práctica totalidad de lo que escribo (excluyendo a los relatos, que no sabría exactamente dónde enmarcarlos).

Resultado de imagen de leer feliz
Este es el emoticono que quiero que me represente cuando estoy leyendo.
Y voy a hablar de ella para explicar por qué, pero también para defenderla. Porque no es raro encontrar a personas (señoros), que nos consideran lectores de segunda, con falta de inmadurez, o, directamente, no-lectores. Utilizan esto como argumento para acallarnos en discusiones, para restar valor a nuestros argumentos o para burlarse. Y esto, además de ser una falacia, es nocivo y perjudicial. 

Resultado de imagen de emoticono agobiado
Y este ya me representa bastante cuando estoy estudiando.

¿Y qué es la literatura juvenil?
Pues, si le hacemos caso a Wikipedia, es aquella dirigida a lectores que atraviesan la juventud, si bien no exclusivamente. Además, se enmarca dentro de la literatura infanil-juvenil (LIJ) que es toda aquella dirigida a lectores no adultos.

Aquí podríamos entrar en una discusión sobre qué es exactamente lo que consideramos no ser adulto, lo que es una persona joven, y cómo se decide a quién está dirigida una novela. Una discusión que, posiblemente, no llevaría a ningún sitio, porque ni soy experta en el tema ni los expertos parecen ponerse de acuerdo.

Resultado de imagen de niños leyendo

Sin embargo, lo que está claro es que hay unos libros categorizados como literatura juvenil, y que en las librerías suelen contar con una sección aparte dedicada a ellos, que suele estar justo al lado de la sección de infantil. Y que son los que más nos atraen a las personas jóvenes, sí. Aunque yo creo que a mí me tienen ganadita para toda la vida, porque me niego a renunciar a este tipo de historias.

¿Y por qué me gusta tanto?
Pues, en primer lugar, porque me engancha, me entretiene y hace de la lectura algo ameno, con lo que recupero energías, en lugar de tener que invertir más.

Si soy sincera conmigo misma, ahora mismo, mi principal objetivo cuando leo es entretenerme y desconectar de la realidad. Sí, por supuesto, me culturizo con ello, aprendo muchas cosas leyendo, pero, en estos momentos, la principal razón para elegir una lectura u otra es saber que voy a pasar un buen rato con ella. Por supuesto, me encantaría leer libros filosóficos. Entre mis eternos pendientes está siempre "Los mundos de Sofía", pero es demasiado denso para ahora mismo. Claro que me gustaría mucho leer a los grandes clásicos de la literatura, pero seguir un lenguaje tan intrincado me resultaría muy costoso en estos momentos.

Sé a qué me arriesgo cuando digo esto. Quizá pueda parecer frívola, pero no lo veo así. Tenemos derecho a tener aficiones. Y, a veces, las circunstancias de la vida cotidiana nos obligan a mantener algunas de nuestras grandes pasiones como aficiones, para no acabar odiándolas. Si yo me obligase a leer un libro cada semana, y que al menos uno al mes fuese un gran clásico, de eso que algunas personas totalmente desacertadas llaman "literatura de verdad", acabaría detestando leer. 

Sin embargo, la literatura juvenil no es la única que engancha y que entretiene, para nada. Me ha pasado también con otros géneros, pero la verdad es que con mucha menos frecuencia. Los libros juveniles son los que me sumergen de lleno en la historia con más facilidad, y más me ayudan a desconectar de todo lo demás. Y eso es lo que voy buscando con mis lecturas en este momento de mi vida.

Resultado de imagen de relax libro
Necesito relajarme, voy a leer un rato.
Por otra parte, dentro de la literatura juvenil encuentro de todo. Encuentro personajes en los que me siento muy reflejada. Quizá influya el hecho de que haya muchos personajes de mi edad (sí, no todo son muchachitos de instituto de 16 años que se ven inmersos en aventuras random, también hay veinteañeros). Y encuentro muy plasmadas mis inquietudes sociales.

Sí. En la literatura juvenil se tratan temas que me cuesta encontrar fuera de ellas. Se habla de salud mental, de personas LGTB, de feminismo, de pobreza, de todo tipo de relaciones. Si buscas lecturas con una buena representación de personajes pertenecientes a colectivos minoritarios, es muy posible que donde mejor la encuentres sea en un libro de juvenil. Y a mí, que soy una persona con una sensibilidad muy grande hacia estos temas, me parece maravilloso.

Resultado de imagen de diversidad
"El hecho de que este personaje sea diverso no aport..." PAVO, CÁLLATE.
Además, me sorprende muchísimo que se hable de la literatura juvenil como algo homogéneo, un género de fantasía, romance y gente muy joven a la que le pasan cosas que nunca le pasan a la gente tan joven. O como novelitas ligeras de instituto. Sí, por supuesto que hay libros de ese tipo, y muchas veces son mucho más interesantes y aportan más de lo que se puede pensar. Pero es que hay de todo. Tenemos ejemplos como la trilogía de Helena Lennox, de Victoria Álvarez, que es muy histórica, y tiene detrás una labor impresionante de documentación. Estos libros, de hecho, son en parte responsables de despertar en mí una fascinación por el arte y por las distintas culturas. O "Presas", una novela de Beatriz Esteban que explora el sistema penitenciario, y las razones por las que una persona puede acabar en la cárcel, con un impresionante enfoque humano. Y no, no hay unicornios.

De todos modos, una novela de fantasía puede incluir muchas cosas además de dragones parlantes. En un mundo fantástico se pueden tratar todo tipo de temas, e incluir a personajes muy elaborados y muy reales. Sí, aunque tengan un castillo de cristal y un hada madrina voladora (que también puede ser un pedazo de personaje, por supuesto). O, si no, echadle un vistazo a la saga Marabilia, de Iria y Selene.
Resultado de imagen de FANTASIA
¿Unicornios o no unicornios? Esa es la cuestión.
¿Y qué decir de los clásicos? Muchas obras que han sido muy aplaudidas y vanagloriadas se consideran literatura juvenil. Libros como "Robinson Crusoe", por poner un ejemplo, están categorizados como juvenil. Leer literatura juvenil no implica leer solamente "la última novedad", a diferencia de lo que algunos puedan pensar.

Otra cosa que no puedo evitar decir es que a veces se categoriza mal la literatura juvenil. O se confunde literatura juvenil con infantil, y lleva a que le regalemos a niños de 10 años libros pensados para adolescentes tardíos. Yo me intenté leer "La isla del tesoro" siendo demasiado pequeña, y estoy segura de que eso influyó en que no me gustase. Lo mismo me pasó con "El señor de los anillos". Posiblemente, les dé una nueva oportunidad en un futuro, y ojalá acabe por disfrutarlos. Hay una gran tendencia a clasificar la literatura que incluye muchas aventuras y elementos fantasiosos como "para niños" o "juvenil", y esto es un craso error. Parad, por favor.

Además, la mayoría de autoras (sí, esto es una merecidísima generalización en femenino, sé que hay hombres que escriben LIJ, y que serían los primeros en no ofenderse por esta generalización) son increíblemente cercanas con sus lectores. Sus presentaciones son auténticos exitazos, y, sí, acudimos muchísimas personas jóvenes. El hecho de que mis escritoras favoritas no sean excelencias totalmente inalcanzables me parece algo maravilloso.

Un último mensaje...
Lo último que quiero decir con esto es que nadie debería dedicarse a repartirle a los demás el carnet de lector. En serio, esta feo decirle a una persona por redes sociales que los libros que lee son "insuficientes", que no son "literatura de verdad", e intentar con ello desprestigiar sus argumentos. Incluso hablando de temas no relacionados con la literatura. Leer fantasía, juvenil o un fanfic en Wattpad es leer. Por mucho que les escueza a sus excelentísimas señorías.

Resultado de imagen de carnet de lector
Los carnets, para la biblioteca. Eso sí, haceros el carnet de la biblioteca.
Que la literatura juvenil es un género muy digno, y que, actualmente, en mi opinión, se encuentra en un momento de gran esplendor. Me gustaría dar las gracias a todas las autoras de juvenil que hacen bastante más ameno mi día a día. Gracias, de verdad. Gracias por aportar tanto.

Y también me encantaría animar a quienes desprestigian o, simplemente, desconocen la literatura juvenil, a darle una oportunidad. En serio, no perdéis nada. Y no implica traicionar a todos esos libros que consideráis "ejemplares de culto", ni a los "autores consagrados". En serio, te puede gustar leer más de un tipo de género. Y leerte un libro que le gusta a las chicas de 16 años no implica que te conviertas en ella. De hecho, es posible que haya muchas chicas de 16 años leyendo tus libros favoritos, esos tan profundos y tan "de verdad". Y disfrutándolos, sin creerse por eso más que nadie.


En los comentarios, os invito a comentar vuestra opinión sobre este tema. Y, por supuesto, si os animáis a recomendar vuestros libros de juvenil favoritos, será muy bienvenido.

¡Hasta pronto, literatómanos!
Read More

domingo, 27 de enero de 2019

Reseña: Títeres de la magia

¡Hola, literatómanos!

A estas alturas, creo que no merece la pena disculparme ni decir que voy a volver por aquí con más frecuencia. Porque ya lo he dicho muchas veces, y ninguna lo he cumplido. Sinceramente, he llegado a plantearme cerrar el blog, porque tengo muy poco tiempo para él, y porque, como lectora, jamás estaré a la altura de esas personas que se leen cuarenta libros en un mes y que tienen tiempo para reseñarlos todos, ver varias películas y hacer un montón de promociones y sorteos.

Pero, ¿sabéis qué? No voy a hacerlo. Porque este es mi hobby, y tengo la sensación de que hay un pedacito mío por aquí, y que, cada vez que me alejo de la literatura, también me alejo un poquito de mí misma. Así que estaré por aquí, aunque no sé cuánto ni cómo, ni puedo prometer nada, porque esto es un hobby, y no voy a presionarme con él. Al menos, en estos momentos. Aunque, bueno, tengo unas cuantas entradas pensadas, y, últimamente, siento una necesidad imperiosa de literatura en mi vida.

Y, dicho esto, vamos con la reseña de hoy. Tengo bastantes más reseñas pendientes, pero tenía muchísimas ganas de subir la de este pedazo de libro, de cuyas autoras se ha hablado bastante por estos lares. Y con razón, porque, en todos los sentidos, ¡son maravillosas!



Título: Títeres de la Magia.
Autoras: Iria G. Parente y Selene M. Pascual.
Editorial: Ediciones Nocturna.
Fecha de publicación: 2016.
Número de páginas: 518.
Ilustradora: Lehanan Aida.
Saga: Marabilia (II).


Los nigromantes de la Torre de Idyll no son como dicen los cuentos. Allí nadie sacrifica doncellas ni juega con la muerte, solo se estudia entre libros y hechizos.

Clarence, que siempre ha vivido ahí, adora esa calma. Hazan, que conoce el mundo exterior, empieza a cansarse de ella.

Sin embargo, cuando unos venenos letales empiezan a comercializarse por toda Marabilia, ambos deben abandonar esa paz. Alguien tiene que encontrar un antídoto con urgencia... Aún si el precio a cambio es uno mismo.


Este libro ha significado muchísimas cosas para mí, pero, por excelencia, ha sido mi compañero de salas de espera, de hospital y de sitios peores. He tardado muchísimo en leerlo, porque he estado muy ajetreada, pero ha estado ahí, de fondo, en momentos bastante malos. Igual leía una o dos páginas, pero, ¡qué páginas! Esta novela tiene la capacidad de evadirte, de transportarte lejos incluso en las más adversas circunstancias. Se titula "Títeres de la magia", porque contiene magia entre sus párrafos.

Las cicatrices contienen grandes historias, y ahora nuestras almas cuentan la suya propia.

"Títeres de la Magia" es la segunda parte de la saga de Marabilia, un fascinante mundo fantástico creado por las autoras. La primera parte es "Sueños de Piedra", pero no es imprescindible, aunque sí muy recomendable, leer estos libros en orden para poder entenderlos, porque son historias diferentes, aunque relacionadas.


Esta está protagonizada por Hazan, un entrañable y muy querido personaje de "Sueños de piedra", que, ahora, está buscando su camino intentando estudiar Nigromancia en la Torre de Idyll. Pero, una vez más, parece que no consigue ser un estudiante brillante. El otro protagonista, Clarence, es otro estudiante, bastante más avanzado que Hazan, que es su tutor en la Torre. Además, Clarence es el sobrino de los dueños de la Torre, y su futuro heredero. Y sí, hay chispas entre ambos personajes.

Los sentimientos no entienden de deudas o de responsabilidades. Los sentimientos surgen o no.

Como describe la sinopsis, nuestros protagonistas salen juntos de la Torre para investigar lo que está ocurriendo con unos venenos horrorosos que alguien ha puesto en circulación, e intentar encontrar un antídoto. Durante parte de ese viaje, por cierto, tendrán unos compañeros impresionantes, entre los que se encuentra, por cierto, una de las heroínas más badass de la literatura juvenil actual: Lynne, junto con nuestro amado Arthmael. Según las autoras, Lynne se empeña en meterse en absolutamente todas partes, y, ¿quiénes son ellas para decir que no?

En ese tiempo que pasan fuera, tendrán tiempo de descubrir muchas cosas, secretos muy oscuros, y, lo más importante, quiénes son realmente ellos, y por qué son así. Es una historia llena de acción, pero con la combinación perfecta de diálogos profundos y reflexiones de los personajes. Y muy bien contada, con un lenguaje claro, pero bonito, que te mantiene enganchada en todo momento.

La maldad, de todas formas, no tiene cuerpo ni se va a materializar ante nosotros. La maldad, como todos los sentimientos, reside en los corazones de las personas.

Una cosa que me encanta encontrar en un libro es un viaje. Distintos lugares, distintos personajes que entran y salen, sorpresas y un destino que no siempre está claro. Y, en este caso, lo hay. He disfrutado muchísimo leyendo las descripciones de los distintos lugares por los que van pasando, de las calles bulliciosas y de los rincones oscuros. Con esta novela, me ha pasado una cosa muy curiosa, y es que transmite tanto que es capaz de hacerte sentir esa atmósfera envolvente. El peligro o la despreocupación, allí donde estés. Además, hay giros argumentales, pasan muchísimas cosas y, literalmente, es imposible aburrirse leyendo. 


Lo que más me ha gustado del libro, sin embargo, es la capacidad que tienen las autoras para reflejar la realidad en una historia de hechiceros, alquimistas, dragones y fantasía, en general. De recrear la presión de tantos adolescentes y jóvenes por satisfacer las expectativas de su familia y convertirse en las personas de provecho que quieren, aún a costa de su felicidad. De la incertidumbre de no saber si verdaderamente quieres hacer aquello que estás haciendo (y en lo que te estás dejando la vida). Reflejan perfectamente el absurdo de los conflictos entre distintos gremios, de la ignorancia que te lleva a desprestigiar lo que hacen los otros, por el mero hecho de desconocerlo. Sinceramente, creo que estos libros pueden ayudar mucho a tantas personas. Porque reconfortan, y sacan una sonrisa en muchísimos momentos. 

Desde luego, un libro fresco y muy recomendable, que no decepcionará a los jóvenes, pero tampoco a los mayores.


Y hasta aquí la reseña. Espero que os haya gustado, y, como siempre, os invito a comentar si habéis leído este libro, si seguís esta saga o si conocéis a las autoras. Yo sí, porque, últimamente, en Salamanca ha habido varias presentaciones de autoras maravillosas que no he querido perderme, pero bueno, ¡os hablaré de ellas en otra entrada!

Hasta pronto, literatómanos.

Es como si fuésemos títeres en manos de la magia. O quizá títeres de nuestros propios sueños. Puede que en algún momento nosotros dejásemos de dominarlos, y ellos nos dominasen a nosotros.
Read More

jueves, 2 de agosto de 2018

BERLÍN

¡Hola, literatómanos!
Como de costumbre, me paso por aquí de pascuas a brevas, aunque estoy preparando unas cuantas entradas para los meses de agosto y septiembre, así que pronto podréis leer alguna cosilla más en este blog.

La entrada de hoy es un poco diferente, porque, después de pasarme medio julio (literalmente) encerrada estudiando, por fin, ¡llevo ya dos semanas de vacaciones! Y estoy disfrutando muchísimo de ellas, de momento, y lo que queda pinta bastante bien. De hecho, la semana pasada hice un viaje a Berlín fantástico con unas amigas maravillosas, y sobre eso va la entrada de hoy. ¡Espero que os guste!

BERLÍN



Lunes, 23 de julio:
Recomendaciones útiles sobre vuelos: viajar a primera hora de la mañana o a última de la tarde para que salga más barato, y evitar, si es posible, volar el fin de semana. Además, saliendo temprano se aprovecha más el primer día, ¡todo son ventajas! Así que, aún de madrugada, despegó nuestro avión en Barajas y, algo más tarde de las nueve, aterrizamos en Berlín. Tras una noche sin dormir en el aeropuerto (malditos reposabrazos de la sala de espera), ya empezaba a notarse el cansancio. Vagabundeamos por la calle hasta que pudimos entrar en el apartamento, y, después de comer, fuimos a hacer la compra (sin encontrar la famosa máquina que te da 20 céntimos por botella de reciclaje, pero debía de estar).

Después, dimos un paseo en el que, entre otras cosas, visitamos la famosa Torre de la Televisión, el Ayuntamiento Rojo y el precioso Nikolai Viertel, o barrio de San Nicolás. Es un barrio súper cuqui, con un encanto impresionante y lleno de edificios bonitos, tiendas de recuerdos y calles y plazoletas por las que fácilmente puedes imaginarte a un duende dándose un paseo.


También aprovechamos para pasear por la vereda del río, un sitio con muy buen ambiente y unas vistas preciosas del atardecer. Y, de paso, encontrarnos 452 obras, porque Berlín en verano es una ciudad completamente plagada de obras.

Martes, 24 de julio:
Sin la excusa del agotamiento del viaje, y con bastante calor (me acordé de todas las personas que me dijeron que en Alemania iba a hacer fresquito), tocaba empezar el turisteo de verdad. Y empezó, lógicamente, con un Tour por el barrio céntrico y monumental de Berlín. Yo, que le tenía un poco de miedo a las visitas guiadas (me he topado con unos cuantos guías bastante aburridos), acabé aprendiendo y disfrutando muchísimo. Nuestra guía era dinámica y bastante agradable.

Empezamos viendo la famosísima puerta de Brandemburgo, con la diosa de la Victoria mirando a la Plaza de París. Una plaza curiosa, la verdad, la más emblemática de toda la ciudad, donde los berlineses protestan y celebran lo bueno y lo malo. 

También visitamos el Memorial del Holocausto, un conjunto de miles de bloques de piedra de distintos tamaño y dimensiones, del que se han dado todo tipo de interpretaciones.Al principio, parecen tumbas en las que puedes sentarte (lo que está prohibido es ponerse de pie), pero a medida que vas avanzando, las piedras se hacen más y más altas, superando con creces la altura de una persona. No se ve la luz del sol, y, a veces, tampoco a las personas con las que vas. Muy impresionante, la verdad. 

Recorriendo el Memorial

Después, seguimos paseando por la ciudad, hasta que llegamos a los restos del Muro de Berlín. Hay varios trozos conservados por la ciudad, y este, en concreto, está al lado de una exposición llamada "Topografía del Terror", de la que ya hablaremos más adelante. Está tal y como quedó, después de que esa noche de 1989 la gente se tirase encima de él con picos, palas y unas ganas impresionantes de libertad y reencuentro con sus seres queridos. 

La siguiente parada fue el Check-Point Charlie, otro punto imperdible. Por ahí era por donde, quienes tenían visado (los berlineses nunca lo tenían), podían pasar de un lado a otro del muro. Ahora hay una cuantas banderas, unos señores disfrazados de soldados estadounidenses y rusos dispuestos a hacerse fotos contigo a cambio de uno de tus riñones, y unas fotos de los verdaderos soldados colgadas de los cables de la luz.

Después de visitar toda esta zona, y de hablar mucho de nazis, soviéticos y la Alemania dividida de posguerra, fuimos a la zona más antigua, que resultó ser mucho más bonita de lo que esperaba. La Plaza de la Tolerancia se convirtió, ipso facto, en uno de mis lugares favoritos, con su palacio de la ópera y las dos catedrales gemelas, una en frente de la otra. Es que, hace mucho tiempo, en Berlín hubo un rey que se dedicaba a atraer a la gente perseguida por motivos religiosos en otros países, y a embellecer la ciudad construyéndoles catedrales. Es una plaza monumental, que impone y enamora al mismo tiempo.
Panorámica de la Plaza de la Tolerancia
También vimos la Plaza de la Intolerancia, que está bastante cerca, y que se llama así porque fue el escenario de la penosa quema de libros a manos de los nazis. Los sacaron del Archivo de la Universidad, que está en esa misma plaza, y los quemaron en medio de la plaza. Cuando recorres Berlín, es imposible no encontrarse con este tipo de cosas. Berlín es un libro abierto de la memoria histórica. 

También pasamos por la sede de una Universidad, un edificio precioso con muchas esculturas, y por una obra que lleva ahí desde los años 90. La última estación fue la Catedral de Berlín, un edificio precioso con su correspondiente andamio en una de las torres (como no), en cuya cúpula está la cripta de la familia que "fundó" Berlín. Es un lugar precioso, con una fuente en frente en la que los niños suelen bañarse. Por cierto, algo que envidiar a los niños alemanes es la posibilidad de bañarse en una fuente.

Por la tarde, ya sin guía y por nuestra cuenta, después de esta sesión tan interesante, pero espesa, de historia, visitamos el antiguo barrio judío. Salvo un callejón (os hablaré de esto más adelante, porque tiene una historia flipante), ahora está lleno de tiendecitas muy cucas, una zona muy comercial y con edificios muy elegantes. Pero, como recuerdo de lo que pasó, en muchos lugares podemos encontrar unas plaquitas doradas con nombres y apellidos: están en frente de las casas donde vivieron los judíos asesinados.
Berlín es la ciudad de la Historia, y también de la Memoria.
Estuvimos callejeando por la zona, e intentando visitar algunos edificios interesantes, como una sinagoga y una iglesia, pero no fue posible: nos encontramos con el obstáculo de los horarios alemanes: a las seis de la tarde, se acaba el horario de visita en muchísimos lugares. Así que no nos quedó más remedio que seguir recorriendo las calles, que no tienen ningún desperdicio, e incluso aprovechamos para entrar en una librería gigante donde, además de libros, vendían miel, comida, recuerdos y, prácticamente, todo lo imaginable.

Miércoles, 25 de julio:
Os había hablado ya de la "Topografía del Terror", una exposición sobre la represión y propaganda nazi situada entre los restos del muro de Berlín. Fue nuestra primera visita del miércoles, y lo cierto es que es imperdible. Se pueden ver los carteles de propaganda nazi, cómo fueron convenciendo y atemorizando a la población alemana, cómo sembraron el odio... Y, todo esto, sin justificar en absoluto a estos seres detestables. Algo que me llamó especialmente la atención fue oír la grabación de un juicio en época nazi, que, básicamente, se basa en un señor gritando en alemán como un verdadero poseso, y no permitiendo al acusado pronunciar una sola frase seguida.


Después, fuimos a Postdamer Platz, una plaza que estuvo dividida por el muro de Berlín, del que quedan cuatro trozos, decorados por grafitis bonitos, grafitis no tan bonitos y, sobre todo, chicles pegados. Hoy es un lugar emblemático de Berlín, donde se encuentra, entre otras cosas, el primer semáforo, que ya no funciona como tal, pero que es bastante bonito. Es otro lugar muy turístico y bonito, donde las fotos, por cierto, quedan preciosas.


Antes de comer, volvimos a pasarnos por el Memorial del Holocausto, para visitar el centro de documentación que hay debajo de las piedras. Es sobrecogedor, con cartas de judíos a sus seres queridos, testimonios reales y bastante información que está en dos idiomas: inglés y alemán. Por cierto, con el inglés puedes defenderte muy bien por Berlín. Nunca subestiméis el poder de este idioma a la hora de viajar por Europa.

Por la tarde, después de comer, empezamos la que sería una de nuestras principales actividades durante el viaje: visitar parques. ¡Y qué parques! Porque son parques interminables, verdaderos bosques en el corazón de la gran ciudad, cargados de monumentos y de paisajes de postal. El primero fue Tiegarten, con la emblemática columna de la Victoria, y Memoriales de otras víctimas del genocidio nazi: homosexuales, gitanos, discapacitados... Todo en un parque verde y frondoso que, en esos momentos, tenía una clarísima ventaja: los árboles y la sombra que nos dan.

El Memorial del Pueblo Romaní, que me pareció especialmente entrañable.
También en ese parque hay un Memorial a los soldados soviéticos caídos en la batalla de Berlín. De verdad, es imprescindible visitar los monumentos soviéticos de esta ciudad, porque son absolutamente impresionantes, imponentes. Y, para ello, tuvimos que practicar algo en lo que ya teníamos algo de experiencia: cruzar la calzada "a lo inmortal". En Berlín encontrar un semáforo o paso de peatones es misión imposible, aunque, por fortuna, no hay mucho tráfico. Eso sí, ¡ojo con las bicicletas!
Vista panorámica del imponente monumento soviético de Tiegarten.
Después, cogimos el metro para llegar a otro parque emblemático: Treptower Park. Allí es donde está el gran monumento de guerra soviético, que es todavía más impresionante (y menos visitado) que el anterior. Está cargado de simbolismo, y todavía hay flores frescas a modo de homenaje.


Aprovechando el billete de metro, llegamos hasta la East Side Gallery, o, en lenguaje coloquial, el "muro de las pintadas". Es ahí donde están algunos de los grafitis más conocidos del mundo, un grito a viva voz en favor de la paz y de la convivencia, y en contra de nazis, divisiones  guerras. En definitiva, es un refugio de buen rollo, y merece la pena recorrerlo y meterse e ese ambiente. Por cierto, además de grafitis muy artísticos, hay pintadas más normales, y hay gente que aprovecha para firmar y dejar su mensaje, cada uno en su idioma natal.


Terminamos el día cenando una hamburguesa en un lugar llamado Burguer Meister. Dicen que son las mejores hamburguesas de Berlín, y, tras probarlo, yo me lo creo. Eso sí, tienen otro récord: la cola más larga que he esperado en mi vida para comerme una hamburguesa. Por cierto, no es nada caro.

Jueves, 26 de julio:
Quizá este fue el día más duro de todo el viaje, porque la visita de esa mañana es de las que te dejan, emocionalmente, tocada. Al mismo tiempo, es muy necesaria e interesante. Estuvimos en el campo de concentración de Sachsenhausen, situado en la ciudad de Oranienburg, a unos 40 km de Berlín. Fue una visita guiada, con un guía que era completamente incansable.
"El trabajo os hará libres". Ya, sí, claro.
Lo primero que quiero decir es que Sachsenhausen no es Auswitch, no vais a encontraros un cubo lleno de pelo ni otros elementos especialmente morbosos. Pero es importante, porque fue el primer campo de concentración, el modelo de todos los demás, y cada detalle está diseñado para anular por completo la voluntad y la moral del prisionero. Fue liberado por los soviéticos en 1945, cuando ya se había convertido por completo en un campo de exterminio, y siguió funcionando como un campo de concentración soviético hasta 1950. Después, se convirtió en un vertedero, donde la gente iba a buscar ladrillos para hacerse su casa, hasta que a alguien se le ocurrió recuperarlo para honrar a quienes habían sido asesinados en él. Y para recordar que eso no debe volver a suceder.

La visita es atroz. Ver las condiciones en las que llegaban a vivir los prisioneros, las máquinas de matar sistemáticamente sin tener que mirar siquiera a los ojos de la víctima, enterarse de tantos detalles, del nivel de sadismo al que llegaron los nazis. De la jerarquía que había entre los propios prisioneros, y de cómo la población general fue acostumbrándose a vivir con el horror por vecino.

Salimos de ahí cubiertas de sudor, cuestionándonos muchas cosas y con el corazón encogido. Porque no, no podemos permitir que vuelva a pasar algo así. Por cierto, si pretendéis visitar un lugar así, no os dediquéis al postureo sin sentido. Sé que es historia y es pasado, pero es bastante "chocante" ver a una persona haciéndose fotos con los restos de un crematorio de fondo. Por favor, no lo hagáis.

Después de esto, decidimos ir a uno de los lagos que hay en medio de la ciudad, para darnos un baño refrescante. Tras haberme pasado medio julio estudiando, puedo decir que mi primer baño del verano fue en un lago de Berlín. Y que el agua está más calentita que en Sanabria o en nuestros mares del Norte. Si hay algo que me encantó de esta ciudad es la facilidad para encontrarte un remanso de naturaleza en medio de todo.


Al atardecer, estuvimos en el aeropuerto de Tempelhof. Es un aeropuerto abandonado, cuyas pistas se han convertido en un parque donde la gente puede ir a cantar, pasear, hacer deportes y volar cometas. Y es que tiene que ser flipante patinar por una pista de aterrizaje que aún conserva las líneas y pinturas correspondientes. Fue uno de los mejores anocheceres que he visto nunca, y es un lugar que os recomiendo encarecidamente que visitéis. Un paseo por ahí merece la pena.

Pasear por las pistas es una experiencia inigualable.
Terminamos cenando en el Curry 36, donde, por fin, probamos las salchichas alemanas. Está en un barrio que no es demasiado turístico, y siempre que viajamos está muy bien salir de la zona más céntrica y visitada de nuestro destino. Aunque solo sea un poco. Permite entender un poco más el lugar al que estamos viajando.

Viernes, 27 de julio:
Teníamos reservada la visita al Museo del Pérgamo. Es un museo muy recomendable, y, si alguien pretende ir, recomiendo reservar siempre la entrada por Internet, con fecha y hora. No tiene coste adicional, y permite evitar la cola interminable a pleno sol.

Me habían hablado del Pérgamo como "el Louvre de Berlín". Es un museo de historia antigua, donde puedes ver colecciones de arte griego, mesopotámico, islámico... Me llamaron especialmente la atención la puerta de Babilonia, el mercado de Mileto y la habitación de Aleppo. También hay collares de piedrecitas, vasijas, esculturas más pequeñas e incluso un taller para los niños. Otra cosa es que me sorprendió fue encontrarme unos cuantos azulejos de la Alhambra en exposición. Aunque no es de extrañar, ¡es una de las Maravillas del Mundo!

El mercado de Mileto.
Es bonito, pero me supo a poco por no poder visitar la zona más bonita y conocida: la galería del Pérgamo y el altar de Zeus. ¿La razón? Bueno, estaba en obras. ¿He dicho ya que Berlín en verano es una obra gigante?

Cuando salimos de allí, seguimos pateando las calles de Berlín, y llegamos hasta el centro de documentación del Muro. Lo mejor fue subir a la azotea, desde la que se puede ver un pedazo de muro conservado tal y como estaba. Quiero decir, el doble Muro y la temible franja de la muerte, con su torreta de vigilancia y sus farolas. Y me resulta extraño pensar que todos los berlineses de mi edad hayan crecido con historias de sus padres sobre una ciudad en medio de la cual había una frontera infranqueable.

La zona soviética sería la del fondo, donde la Torre de la Televisión; la occidental, la de tranvía. Entre los dos muros, la franja de la muerte.
Nuestra siguiente parada fue la Torre de la Televisión, en Alexander Platz. Ya la habíamos visto el primer día (realmente, se ve continuamente, desde cualquier lugar, no en vano es el edificio más alto de la UE), pero, en esta ocasión, íbamos a subir. Para que os hagáis una idea de lo alta que es, en el ascensor sientes una sensación parecida a la del despegue y aterrizaje de un avión. Desde arriba, se ve todo Berlín, desde todos los ángulos posibles. Y, algo más arriba, hay un restaurante giratorio donde, si estás dispuesto a arrancarte un ojo de la cara, puedes tomar algo mientras disfrutas del panorama. Sobra decir que nosotras no lo estábamos.
Las vistas desde la torre
Finalmente, nos dimos una vuelta por la Alexander Platz, aprovechamos para entrar al Primark, visitar el famoso reloj mundial y el mercadillo que había montado por allí. Es una plaza ideal para pasar un rato tranquilito, comprar recuerdos y disfrutar del ambiente. Por cierto, había por allí actuando un mago en un perfecto espanglish, porque los españoles, turistas o no, abundamos en Berlín.
Reloj mundial
Por la noche, aprovechamos para dar un paseo por las calles de Berlín, y ver la emblemática puerta de Brandemburgo de noche. Por la plaza de París, a esas horas, puedes encontrarte los más curiosos transportes para turistas: desde coches de caballos con luces, hasta una especie de cama a pedales. Hay muy buen ambiente, bastante gente y, además, refresca, lo que, en pleno julio, es de agradecer.


También llegamos a la Postadmer Platz, para visitar el Sony Centre, con su cúpula que se ilumina y va cambiando de color. Las calles y edificios de Berlín de noche, con sus luces y alumbrados, merecen, sin ninguna duda, una visita.


De vuelta a casa nos dimos cuenta de que el montón de gente sentada en los bloques de piedra del Memorial del Holocausto no estaba, simplemente, tomando la fresca. Estaban disfrutando del famoso eclipse de la Luna de Sangre, en uno de los pocos lugares céntricos donde el lucerío no impedía poder verlo. Así que decidimos unirnos a ellos y contemplar el eclipse desde un lugar tan peculiar. Desde luego, fue una bonita experiencia.

La Luna de Sangre.

Sábado, 28 de julio:
Si bien Berlín es una ciudad con su encanto, y sumamente interesante desde el punto de vista histórico, es cierto que, quizá, no sea la ciudad más bella y preciosa de Europa. Por eso, el sábado visitamos Postdam. Postdam es una pequeña ciudad a unos cuantos kilómetros de Berlín, llena de palacios y jardines que merece la pena ir a ver.


Recorrimos interminables senderos y caminos, yendo de unos jardines a otros. Me gustó especialmente la Casa China, tiene un encanto inigualable. Entrar dentro de los palacios implica pagar una entrada, y nosotras solamente entramos en uno de ellos: el palacio de Sanssouci. La decoración es espectacular, y me llamaron especialmente la atención las habitaciones de invitados. Fue construido por Federico II el Grande, un rey de Prusia con una gran inclinación hacia las artes. Tristemente, no tengo fotos, porque, para poder hacerlas, es necesario pagar un precio especial.

La Casa China, resplandeciente.
Por la tarde, teníamos reservada la hora para subir a la cúpula del Reichstag (Parlamento alemán). Esa hora coincidió con la única tormenta que vimos en todo el viaje. Pero, ¡menuda tormenta! Durante unos minutos, llovió como si tirasen agua con cubos desde el cielo, y esto provocó que se cancelara el Orgullo LGTB, que se estaba celebrando justamente al lado del Parlamento.

Así que salimos del metro a contracorriente, mientras gran parte de la gente que estaba en el Orgullo entraba corriendo a refugiarse de la lluvia, y corrimos a toda pastilla hasta entrar en el Reichstag, donde hay tantos controles de seguridad como en un aeropuerto. Encima de la sala de plenos, hay una cúpula transparente por la que se puede subir e ir contemplando las vistas de todo Berlín. La subida es gratuita, pero hace falta pedir cita para poder ir, y que todos los miembros del grupo lleven el DNI. 

La pena fue que, debido a la lluvia, las vistas eran un poco borrosas, pero, aún así, podían apreciarse la mayoría de los edificios. Eso sí, los relámpagos de fondo le daban un aire único y algo sobrecogedor, que también tiene su encanto. En el centro de la cúpula hay una columna llena de espejos, y, si miras hacia abajo, pueden verse los asientos de la sala de plenos. También se puede salir a una especie de terraza, desde la que también se aprecian unas vistas interesantes.


Después de esto, intentamos llegar hasta el Orgullo LGTB, para apoyar la reivindicación y ver el ambiente, pero, por culpa de la lluvia, y aunque ya había escampado, apenas quedaba nada, más allá de unos pocos borrachos, las ambulancias y coches de policía. Que, por cierto, el volumen de las sirenas provoca dolor de oídos cada vez que se acerca un vehículo de emergencias en Berlín.

Domingo, 29 de julio:
Nuestro último día en Berlín. Nos desplazamos hasta la zona de Charlottenburg para visitar varios lugares interesantes. El primero de ellos fue la Iglesia Memorial Kaiser Wilhelm. Esta iglesia quedó destrozada por las bombas de la II Guerra Mundial, y ahora se ha convertido en un museo. El culto luterano ha quedado trasladado a un edificio más nuevo justamente al lado.

También hemos aprovechado para pasarnos por el Hard Rock Cafe, y también hemos encontrado una tienda de Navidad. Sí, estaba abierta en pleno julio. Los berlineses adoran la Navidad, y en esas fechas celebran uno de los mercados navideños más espectaculares que existen. Pero, incluso en días de verano, no falta algún tipo de referencia a la Navidad en la calle.

Tiendecita navideña.
Después, llegamos hasta el palacio de Charlottenburg, un gigantesco edificio monumental que también tiene unos bonitos y amplios jardines, con sus fuentes, su estanque y muchísimas esculturas bonitas. No accedimos a su interior, para lo que es necesario pagar una entrada. Por suerte, los exteriores son gratuitos.


Comimos en Mauer Park, un parque donde cada domingo se celebra un gran mercadillo. Además de todo tipo de puestecillos, podemos encontrar a muchísimos artistas callejeros, espectáculos, gente bailando... En definitiva, un lugar muy alegre y divertido, de muy buen rollo, al que los berlineses acuden para relajarse en su día libre.

Por la tarde, teníamos reservado un tour alternativo por Berlín. Nunca había hecho algo así, y ni siquiera sabía que podía esperarme. Nos encontramos un recorrido por la historia del movimiento okupa de Berlín, muy influenciado por la construcción y posterior caída del Muro, y nociones sobre la capital del tecno y la fiesta berlinesa. Tristemente, no hubo tiempo para conocer la fiesta de Berlín en primera persona, porque todas las noches estábamos demasiado agotadas.

Visitamos de nuevo el barrio judío, que, tras la construcción del muro, fue un barrio alternativo lleno de okupas, artistas y gente relacionada con el mundo de la cultura. Ahora es un barrio bastante lujoso, y de esa historia solo queda un callejón lleno de grafitis, algunos de ellos bastante espectaculares. El arte callejero, ese precioso desconocido.

Callejón alternativo del barrio judío
También pasamos por las puertas de distintos clubes de tecno de la ciudad, y aprendimos la regla básica de la fiesta berlinesa: a peor pinta tenga un lugar, mejor estará por dentro. Además, si quieres ser admitido en un club de tecno, debes de aprenderte el DJ y la fiesta que hay esa noche, ir en grupos de menos de tres personas y tapar la cámara de tu móvil, porque dentro está prohibido hacer fotos.

Lo último que visitamos fue el barrio turco, un barrio muy sensible con ciertos temas sociales. Por allí, además de ver varios grafitis (muchos de ellos muy críticos con nuestra sociedad), pudimos observar cómo está cambiando la ciudad, y cómo los berlineses luchan por evitar que ciertos cambios amenacen el modo de vida de las personas más vulnerables.

Última vista del tour alternativo.
En resumen, una forma de darte cuenta de que, además de una ciudad donde hay turismo, Berlín es una ciudad que está viva.


Globalmente, ha sido un viaje muy completo y muy interesante, que nos ha permitido descubrir desde lo más turístico hasta otros lugares menos concurridos. Y que tenía muchas ganas de compartir con vosotros. ¿Un consejo? Siempre que podáis viajar, hacedlo. Y, siempre que viajéis, no os olvidéis de intentar comprender vuestro destino.

Como de costumbre, os invito a comentar si os ha gustado esta entrada, y si os gustaría ver más cosas así en este blog. ¿Alguno de vosotros ha estado o planea estar en Berlín? ¿Y estáis preparando algún viaje para estas vacaciones?

¡Hasta pronto, literatómanos!

P.D. Las fotos son propias, ¿os gustan?
Read More

Social Profiles

Twitter Facebook Google Plus LinkedIn RSS Feed Email Pinterest

Club "Adopta un blog"

Popular Posts

Copyright © LITERATOMANÍA | Powered by Blogger
Design by Lizard Themes | Blogger Theme by Lasantha - PremiumBloggerTemplates.com