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jueves, 31 de agosto de 2017

Reseña: Cinder (Crónicas Lunares: 1/4)

¡¡Hola, literatómanos!!
¿Qué tal os va?

Aquí estoy, de nuevo enganchada a una saga. Y es que era inevitable, después de leer tantas reseñas positivas, ¡¡tenía que acabar cayendo!! Ahora os cuento.




Título: Cinder
Autora: Marissa Meyer
Saga: Crónicas Lunares (I)
Editorial: Montena
Traductor: Laura Martín de Dios.
Fecha de publicación: 2012
Número de páginas: 294



Bienvenidos a Nueva Pekín, metrópoli central de un nuevo futuro donde humanos, ciborgs y androides coexisten en precaria convivencia, amenazados todos por una extraña y caprichosa plaga mortal para la que los científicos no encuentran cura.

Esa es la ciudad en la que vive Linh Cinder o, simplemente, Cinder, una ciborg que, por serlo, es odiada y despreciada por todos, y sobre todo, por Adri, su madrastra, cuyo amor y respeto jamás ha tenido, a pesar de que gracias al trabajo de Cinder ella y sus dos hijas, Pearl y Peony, pueden salir adelante y aparentar más de lo que son. Aunque no todo son malas noticias: Peony es su mejor amiga. Su mejor amiga humana.

Sabe que no lo logrará, pero no deja de alimentar la esperanza, que sabe vana, de ganarse el favor de su familia y de ir, ¿por qué no?, al baile real que cada año se celebra en Palacio. Pero es el cuento de nunca acabar, porque Adri, que no deja de prometerle lo mejor para cuando acabe lo que sea que tiene que hacer, siempre le tiene guardada una tarea nueva, que arregle el levitador o cualquier otro cachivache.

Porque Cinder es la mejor mecánica de Nueva Pekín, y tan grande es su fama que el mismísimo Príncipe Kaito, heredero de la Comunidad Oriental, ha acudido a su cuchitril en el mercado para confiarle el arreglo de su androide.

Vale, Cinder es una ciborg, pero no es de piedra, y ese príncipe se demuestra capaz de alterar todos sus circuitos. Pero se cierne sobre ella, sobre ellos, una amenaza más grave que la del enamoramiento: la de una fuerza procedente del espacio exterior que aguarda el momento adecuado para atacar la tierra.



Tengo que decir que este libro ha colmado mis expectativas. Y eso dice mucho a su favor. Porque mis expectativas respecto a él eran muy altas, provocadas, en parte, por su preciosa portada, pero, sobre todo, por las maravillosas reseñas que he leído en vuestros blogs. No suelo leer en el eBook, pero esta novela la he leído en formato electrónico, y puedo decir que estoy orgullosa de, por fin, haber conseguido descargar algo por mi cuenta y en un formato adecuado.

El libro, como bien se ha dicho por ahí, es un remake futurista del cuento de Cenicienta. De hecho, la intención de la autora es crear una saga de novelas de ciencia ficción basadas en los cuentos clásicos (necesito todos estos libros ya, por favor). Y la verdad es que la mezcla queda perfecta, deliciosa. Una buena idea, llevada a la práctica genial.

He oído que, cuando los ciudadanos se revuelven, por lo general suele existir una buena razón para ello.



Este libro toma del cuento clásico de Cenicienta varios elementos: el primero de ellos es el Baile de Palacio, en torno al cual gira toda la novela. La gente se vuelve loca ante la perspectiva de asistir, y sí, todo el pueblo está invitado. También aparece la madrastra malvada, así como las hermanastras, con la diferencia de que una de ellas, Peony, es un amor de personaje. Y, por supuesto, una protagonista que sufre un rechazo generalizado, por culpa de su condición de ciborg.

Los ciborgs son personas que, por una u otra razón, han integrado la tecnología en su cuerpo de tal manera que podrían considerarse a medio camino entre el robot y el ser humano. Y no, no son completamente algo ficticio, puesto que en la realidad ya existen. Los gobiernos los declaran como tal, incluso existe una fundación de ciborgs para defender sus derechos. El caso es que en la sociedad de Cinder estos no se consideran humanos, y, como tal, son discriminados. Su situación, con tutela y todo, me recuerda a la de las mujeres hace ya unas decenas de años, cuando necesitaban la autorización de un hombre hasta para abrir una cuenta bancaria.

Neil Harbisson, primer ciborg real
Pues bien, Cinder es una ciborg, y además una ciborg con muchos implantes tecnológicos y una gran habilidad como mecánica. Eso es lo que lleva al príncipe Kai a presentarse en su taller para pedirle que arregle su androide, un androide que parece ser muy, muy importante para él. Ahora bien, el príncipe es un auténtico seductor, y las chispas saltarán en el primer encuentro.

Sin embargo, esto no se limita a una historia de amor mal vista a los ojos de la sociedad. Es más, el romance se queda muy pronto en un segundo plano. Por un lado, tenemos una terrible enfermedad, la letumosis, una especie de peste para la que no hay manera de encontrar una cura. Y, por otro, una amenaza igual de terrible que viene de la Luna, donde una comunidad humana que ha dejado de ser humana está empeñada en declararle la guerra a la Tierra. De repente, tanto Cinder como el androide que esta tiene que arreglar parecen estar muy relacionados con todo este embrollo.

Los personajes también me han gustado bastante, aunque la verdad es que los personajes secundarios no están demasiado desarrollados. Cinder destaca por encima de todos ellos, tiene una personalidad bastante multifacética: es decidida y habilidosa, pero su baja autoestima a veces me pone de los nervios. Además, y a raíz de todo el lío en el que se mete, hace una serie de descubrimientos sobre su pasado y evoluciona muchísimo. Además, también me ha encantado su amiga Iko, una androide súper espontánea y encantadora. Quién sabe, quizá algún día convivamos con robots así de evolucionados... y podamos salir a tomar algo por ahí con ellos.



Una chica. Una máquina. Un monstruo.

El ritmo de la novela es bastante dinámico, quizá algo precipitado al final, cuando la trama da unos cuantos giros (algunos de los cuales me llevaba oliendo desde la mitad del libro). Y sí, es un final que merece la pena. La ambientación también es fantástica, pues la mezcla entre el futurismo y el ambiente "medieval" de los cuentos de hadas crea una atmósfera surrealista que me enamora.

En resumen, un libro adictivo, que tiene de todo y que sí, sí lo recomiendo. Espero poder continuar con la saga en breve.


Y hasta aquí la reseña. Espero que os haya gustado, y, como siempre, os invito a comentar si habéis leído este libro, os ha gustado, habéis seguido con la saga... En general, a mí me apasionan las temáticas relacionadas con los cuentos clásicos, ¿a alguien más le ocurre?

¡Hasta pronto, literatómanos!


Los espejos tienen la rara virtud de decirnos la verdad.
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martes, 8 de noviembre de 2016

Reseña: Alicia en el País de las Maravillas.

¡Hola, literatómanos!
¿Qué tal os va? Ya lo sé, el blog no está funcionando con normalidad. Llevo más de un mes sin publicar nada en absoluto, aunque he seguido muy en contacto con la literatura.
Sin embargo, aquí estoy. Una vez más. Intentando devolver esto a la normalidad y volver a coger el ritmo. Porque, sinceramente, lo echo muchísimo de menos.

Hoy os traigo la reseña de un libro (no sé si llamarlo cuento) que ha fascinado a niños y adultos durante años. Me hice con él gracias a una oferta en una adorable Feria del Libro Antiguo y de Ocasión. Y lo he disfrutado muchísimo.





´Título: Alicia en el país de las maravillas.
Autor: Lewis Carroll.
Editorial: Fontana.
Traductor: Jorge A. Sánchez.
Fecha de publicación: 1885.
Título original: Alice's Adventures in Wonderland.




Alicia es una niña a la que no le gusta leer libros sin dibujos. Un día se encuentra con su hermana a la orilla del río, aburrida, y de repente ve cómo un conejo blanco revisa su reloj y exclama que llega tarde. ¿De dónde viene el conejo y por qué llega tarde? Movida por la curiosidad, Alicia lo sigue y llega a un mundo subterráneo y lleno de  maravillas, donde viven miles de aventureras que rozan lo irracional, donde las situaciones son como en los sueños y los animales hablan.



¿Quién no ha oído hablar nunca de la historia de Alicia? Yo crecí viendo dibujos animados, y entre ellos siempre estaba la Alicia de Disney, la niña rubia con el delantal blanco, y el conejo que tomaba té. Sabía de que iba el libro a grandes rasgos, pero, aun así, me sorprendió gratamente. Y es que el placer de leer este libro es ligeramente distinto al de cualquier otra lectura.

Se trata de un relato onírico, cargado de situaciones carentes de sentido. Después de la caída de Alicia a través de la conejera, el autor escribe con una libertad total, haciendo todo posible. Incluso contradecir las leyes de la física, o hacer a los animales hablar. 

Movida por la curiosidad, la protagonista va descubriendo poco a poco ese mundo, mientras cambia de tamaño continuamente, así como de estado de ánimo. Se trata de una sucesión continua de acontecimientos y diálogos absurdos, con unos personajes de lo más variopintos, cuyas acciones son desconcertantes hasta el punto de lo perturbador. Y todo esto, narrado con muchísima naturalidad. Un enfoque de la fantasía que desconocía totalmente y que me ha fascinado. Es maravilloso poder leer una historia cuya única regla es el sinsentido total

Sin embargo, sobre este teatro surrealista existe una simbología bastante interesante. El paso de la infancia a otra etapa, el crecimiento, la madurez, la propia identidad... Todos estos temas aparecen reflejados en numerosas escenas a lo largo del libro. Además, me da la sensación de que algunas situaciones son, en realidad, una parodia del absurdo de nuestro propio mundo. Un absurdo que ya consideramos normal. Por eso creo que, pese a la opinión general, esto no es un cuento para niños pequeños. La mayor parte de ellos sería incapaz de entender todo esto.

En cuanto a los personajes, hay que destacar a Alicia, la niña idealizada cargada de curiosidad e ilusión, que es sumamente entrañable. El resto son seres totalmente pintorescos, y algunos de ellos hacen gala de una crueldad o una desidia inigualables. Tal vez, la Reina, el Gato de Cheshire y el Conejo Blanco sean los más conocidos. Sin embargo, lo importante de este libro no son tanto los seres individuales, sino el conjunto que forman.

Es perfectamente comprensible el magnetismo que el mundo de Alicia ejerce en la cultura popular. Y es que esta concepción de la fantasía, en el que las únicas reglas son crear y cambiar continuamente, resulta un auténtico desahogo. A esto se le suma ese estilo entrañable que nos devuelve a los sueños olvidados de la infancia, y el libro se convierte en una joyita muy especial. No es de extrañar que aparezcan tantas referencias en canciones, películas e incluso en otros libros. ¡Incluso existe el síndrome de Alicia en el País de las Maravillas!

En resumen, no perdáis la oportunidad de leerlo. Nos abre la puerta a otros mundos, y también nos descubre el mundo que llevamos dentro de nosotros.


Como siempre, os invito a comentar si habéis leído este libro, si os ha gustado... ¿Os habéis atrevido con algún otro cuento clásico? ¿Y con su segunda parte?
¡Hasta pronto, literatómanos!


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