¡Hola, literatómanos!
Tenía muchísimas ganas de leer este libro. Y, pese a todo el tiempo que había pasado desde que leí los libros anteriores, me sorprendí de que, al sentarme a leer, se me fueran viniendo los recuerdos tan rápidamente a la cabeza. Lo disfruté muchísimo, y, para mí, la última parte de esta saga es la mejor. Aunque coged esta opinión con pinzas. No recuerdo con demasiada exactitud los dos primeros libros. De todos modos, os dejo las reseñas de Hija de humo y hueso y Días de sangre y resplandor.
¿Qué tal os va? Espero que bien. Yo la verdad es que estoy un tanto conmocionada por lo que ha estado ocurriendo estos últimos días por España. Y es que me producen asco y rabia muchas cosas: la manipulación, el fascismo, la violencia... Vergonzoso. Simple y llanamente vergonzoso.
Hoy os traigo la reseña de la última parte de una saga. ¡Sí, por fin he acabado la trilogía de Hija de Humo y hueso! Y, pese a que hacía ya bastante tiempo que había leído los dos libros anteriores, me acordaba de bastantes detalles y me ha quedado un sabor de boca genial.
Antes de que os pongáis a leer me gustaría advertir de que la sinopsis contiene SPOILERS de las partes anteriores. Mi opinión, en cambio, está completamente LIBRE DE SPOILERS. Leed bajo vuestra responsabilidad.
Título: Sueños de dioses y monstruos
Autora: Laini Taylor
Saga: Hija de humo y hueso (3)
Editorial: Alfaguara
Traductora: Montserrat Nieto Sánchez
Idioma original: inglés
Año de publicación: 2014
Número de páginas: 611
La joven Karou ha tomado el control sobre la rebelión quimérica y ahora el futuro de su raza depende de ella, si es que aún queda futuro para las quimeras en Eretz, una tierra solada por la guerra. Pero, cuando el brutal ejército de serafines de Jael traspasa al mundo humano, lo impensable se convierte en esencial: Karou y Akiva tendrán que unir sus ejércitos para luchar contra su enemigo común.
Esta unión de ambos ejércitos es una versión alterada de su antiguo sueño, donde ángeles y quimeras conviven juntos, en paz. Pero, ¿habrá lugar en ese nuevo orden del mundo para el imperdonable amor entre un ángel y un demonio?
Desde las calles de Roma hasta las cuevas de los kirin, humanos, quimeras y serafines lucharán, amarán y morirán en un teatro épico que trascenderá el bien y el mal, la amistad y el odio. Y, más allá de las fronteras del espacio y del tiempo, ¿qué sueñan dioses y monstruos?
Tenía muchísimas ganas de leer este libro. Y, pese a todo el tiempo que había pasado desde que leí los libros anteriores, me sorprendí de que, al sentarme a leer, se me fueran viniendo los recuerdos tan rápidamente a la cabeza. Lo disfruté muchísimo, y, para mí, la última parte de esta saga es la mejor. Aunque coged esta opinión con pinzas. No recuerdo con demasiada exactitud los dos primeros libros. De todos modos, os dejo las reseñas de Hija de humo y hueso y Días de sangre y resplandor.
Estamos ante una lectura un tanto surrealista, llena de magia y con olor a mitos. En ella se desarrollan, al mismo tiempo, dos tramas principales: la de Karou, nuestra maravillosa heroína de pelo azul, y la de Eliza, una joven científica que tiene pesadillas y alberga un secreto con muy poca explicación. Obviamente, sabemos que ambas están relacionadas, pero lo que desconocemos (y ni nos podemos imaginar) es cómo.
Dos mundos. Dos vidas. Ya no.
Pero la cosa no se queda aquí. Sería fantástico poder deciros de qué va el libro, pero es que la pregunta que me queda ahora es "¿de qué no va?". Porque el argumento es muy complejo, y van apareciendo muchas otras historias, y eso me gusta muchísimo. Tiene un enfoque global, tratando los porqués y atando, poco a poco, muchos cabos que habían quedado sueltos.
Aunque lo que más, más me ha gustado del libro son los personajes. Son verdaderamente increíbles, y evolucionan muchísimo a lo largo de la historia. Sobre todo Karou, que es la mejor versión de sí misma. Y también Akiva, que tiene que enfrentarse a una temible lucha interna. Eliza, por su parte, me ha enternecido profundamente ya que, sin hacer spoilers, tiene una debilidad que oculta su enorme fortaleza. Y, por otra parte, están los personajes "secundarios", aunque eso de secundarios está entre comillas, porque todos están perfectamente desarrollados, con su historia, su personalidad, sus razones para hacer lo que hacen. Una delicia. Me quedo, sobre todo, con Zuzana. ¡Pon una Zuzana en tu vida ya de ya!
Lo mejor es que son reales. Son fuertes, fascinantes, con un millón de poderes, pero... son reales. Tienen sus momentos de debilidad, de volverse locos de rabia o de pesar, de sentirse sin fuerzas. Y me encanta que los "héroes" sean así. Los villanos, en cambio, son harina de otro costal. Tienen muchísima letra pequeña los malos de esta historia, muchísima. Solo diré que he encontrado una nueva Dolores Umbridge. Un personaje al que no queda otro remedio que odiar, que como persona es despreciable, pero que como malvado no pasa de grano molesto en el culo. Se llama Morgan Toth, y te deja con muchas ganas de pegarle una patada en la boca.
Entre los dos sumamos un montón de muertos, pero actuamos como si fuéramos cadáveres amarrados a nuestros tobillos.
Por supuesto, esta historia incluye romance. Y por varias partes, además. Pero, por fortuna, sin triángulos amorosos ni relaciones tóxicas. Se trata de un romance bien compensado, bastante realista (vale, todo lo realista que puede ser algo en un libro sobre ángeles y quimeras), de esos que da gusto leer, porque son bonitos y no cansan. Y, además, hay muchos otros tipos de amor. Las emociones, en general, aparecen muy bien reflejadas.
Respecto al estilo de la autora, he de decir que Laini ha mejorado muchísimo su escritura, desde Hija de humo y hueso hasta aquí. Es muchísimo menos enrevesada que antes, pero sigue manteniendo ese tono magnético, ornamental, que hace que el libro huela a magia. Y, además, es capaz de abarcar muchos temas partiendo de una historia fantástica: el amor, las relaciones familiares, la codicia, la guerra (que de bonita no tiene ni un solo pelo), la injusticia... Incluso una especie de teoría para explicar el universo y una serie de metáforas para decir que NO SOMOS LOS DUEÑOS DE ESTE UNIVERSO, y, en consecuencia, no podemos quitarle todo sin darle nada.
Los universos descansan unos sobre otros como las páginas de un libro. Pero, en el continuo, cada página es infinita y el libro no tiene fin.
Sobre el final, la verdad es que no tengo muy claro qué decir. Es precioso. Por fortuna, la saga tiene un final muy bien merecido. Pero, si hay alguna pega que ponerle a este libro, se la pondría aquí. Porque, de repente, se empiezan a atar cabos demasiado rápido, hay un montón de giros argumentales en muy poquitas páginas y, de repente, te toca leer dos veces porque no te enteras de qué es lo que ha pasado. De locos, de verdad. Pero, independientemente de esto, lo cierto es que acabas con un par de lagrimillas y una sonrisa tonta en la cara. Así que, si habéis empezado esta saga, acabarla merece muchísimo la pena.
Y esto es todo por hoy. Como de costumbre, os invito a comentar si habíais leído este libro o los anteriores, si los tenéis en pendientes, si os gusta este tipo de literatura...
¡Hasta pronto, literatómanos!
¿Cómo saber si el instinto era, simplemente, esperanza disfrazada... y la esperanza, en realidad, desesperación vestida de realidad?
























