¡Hola, literatómanos!
¿Qué tal os va? A mí bien, disfrutando (¡por fin!) de unos días algo más tranquilos.
Este libro no te contará una magnífica historia con una acción trepidante, sino una descripción de un mundo que solo una persona puede ver. Auri. Un personaje encantador, de aspecto frágil y personalidad única, que es puro corazón y llegará a lo más profundo de cada lector. Tal vez, alguien podría categorizarla como loca, pero no. Es, más bien, una persona totalmente fuera de lo común, con capacidad para sentir el mundo, en lugar de, simplemente, verlo.
Por otra parte, es imprescindible destacar el gran empeño que pone la protagonista en mantener el mundo en orden, en cuidar de él, sin obtener nada a cambio. Sin ninguna duda, es precioso. Nuestro mundo no es la Subrealidad, pero también necesitaría alguna Auri que lo protegiera, que le prestara atención y fuera capaz de entenderlo. Es imposible leer este libro y no sentir el deseo de parecerse un poquito más a ella.
¿Qué tal os va? A mí bien, disfrutando (¡por fin!) de unos días algo más tranquilos.
Hoy os traigo la reseña de un libro muy especial,único, distinto a cualquier otro que hayáis podido leer. Ha pasado mucho tiempo en mi wishlist, porque estaba buscándole el momento apropiado. ¡Y lo he encontrado!
´Título: La música del silencio.
Autor: Patrick Rothfuss.
Editorial: Plaza Janés.
Traductora: Gema Rovira.
Título original: The Slow Regard of Silent Things.
Ilustrador: Marc Simonetti.
Número de páginas: 145.
Fecha de publicación: 2014.
La Universidad, el bastión del conocimiento, atrae a las mentes más brillantes que acuden para aprender los misterios de ciencias como la artificería y la alquimia. Sin embargo, bajo esos edificios y sus concurridas aulas existe un mundo en penumbra cuya existencia solo unos pocos conocen.
En ese laberinto de túneles antiguos, de salas y habitaciones abandonadas, de escaleras serpenteantes y pasillos semidestruidos vive Auri. Tiempo atrás fue alumna de la Universidad. Ahora cuida de la Subrealidad, para ella un lugar acogedor, maravilloso, en el que podría pasarse la eternidad mirando. Ha aprendido que hay otros misterios que no conviene remover, es mejor dejarlos en paz y a salvo. Ya no se deja engañar por la lógica en la que tanto confían en lo alto: ella sabe reconocer los sutiles peligros y los nombres olvidados que se ocultan bajo la superficie de las cosas.
Podría estar una eternidad hablando de este libro, de sus mensajes alucinantes y de la genialidad del autor. También podría alabar durante mucho tiempo sus ilustraciones, su magia y su carácter único, o explicar detalladamente todo lo que ha significado para mí. Pero saber demasiadas cosas le quitaría su encanto, un encanto basado en una capacidad muy poco explotada en la literatura: la capacidad para maravillar, en el sentido literal de esta palabra.
Este libro no te contará una magnífica historia con una acción trepidante, sino una descripción de un mundo que solo una persona puede ver. Auri. Un personaje encantador, de aspecto frágil y personalidad única, que es puro corazón y llegará a lo más profundo de cada lector. Tal vez, alguien podría categorizarla como loca, pero no. Es, más bien, una persona totalmente fuera de lo común, con capacidad para sentir el mundo, en lugar de, simplemente, verlo.
Lugares y objetos se comportan entre estas páginas como si fueran personajes y tuvieran vida, lo que hace que esta historia sea surrealista y exclusiva. Están a gusto, a disgusto, se enfadan e incluso son capaces de comunicarse.
Las descripciones de Rothfuss, tan magistrales como siempre, no te permiten formarte una imagen mental de cada cosa o sitio, sino imaginarte lo que sentirías si estuvieras allí y, además, fueras Auri. Por esta razón, tal vez este libro sea el más intimista que se haya escrito nunca. Es capaz de ponerte en la piel de la protagonista sin recurrir a muchos detalles, y sin que sea necesario entenderlo todo. Leerlo es como un embrujo, te atrapa, te traslada a la historia de una manera inimaginable.
Por otra parte, es imprescindible destacar el gran empeño que pone la protagonista en mantener el mundo en orden, en cuidar de él, sin obtener nada a cambio. Sin ninguna duda, es precioso. Nuestro mundo no es la Subrealidad, pero también necesitaría alguna Auri que lo protegiera, que le prestara atención y fuera capaz de entenderlo. Es imposible leer este libro y no sentir el deseo de parecerse un poquito más a ella.
No puedo decir mucho más sobre este libro ni profundizar en su argumento, aunque tampoco hay mucho más que decir. Sin embargo, tengo que comunicar que no, no es para todos. El propio Rothfuss lo anuncia en las primeras páginas: solo aquellos que hayan leído El nombre del viento y El temor de un hombre sabio podrán entender y disfrutar esta obra tan exclusiva. Eso sí: prepararos para que este libro cambie vuestra manera de sentir la vida.
Y hasta aquí la reseña. Espero que os haya gustado y, como de costumbre, os invito a comentar si habéis leído el libro, queréis hacerlo o conocéis al autor. ¿Alguien tiene ganas de poner a Auri en su vida?
¡Hasta pronto, literatómanos!
¿No sería terrible vivir rodeada de la descarnada y cruda vacuidad de las cosas que, simplemente,bastaban para algo?




